Además del nuevo plan de congelamiento de precios, Macri también evalúa hacerlo con las tarifas. Así el paquete del gobierno a favor del bolsillo se va ampliando en un escenario donde las encuestas develan un enorme malestar social porque los sueldos no alcanzan al mes.

Dentro de los anuncios que el presidente hará el miércoles, previo al inicio de Pascuas, habrá un párrafo dedicado a las tarifas de los servicios públicos.

Hasta el miércoles parece que falta un siglo porque ya el tema está en agenda días y desde entonces las máquinas remarcadoras no dan respiro para adelantarse a la medida en cuestión de precios de alimentos, veremos qué pasa en el caso de los servicios.

Así, según la nueva disposición, para la electricidad, el gas y el agua, las facturas no sufrirán nuevos incrementos por lo menos hasta fines de diciembre de este año.

En este marco, y si bien el Gobierno había establecido un cronograma de subas de servicios que mayormente iban a impactar en los bolsillos de los clientes de estos servicios de Capital Federal y el Gran Buenos Aires (GBA), la necesidad de cambiar el mal humor social de cara a las elecciones nacionales de octubre hizo que también se decida congelar las facturas de luz, gas y agua.

Fueron las propuestas que acercaron los radicales a Marcos Peña y otros funcionarios del Gobierno durante las reuniones que mantuvieron en la semana anterior, de las que participaron también: María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, además de los ministros Dante Sica y Rogelio Frigerio. Por la UCR participaron los gobernadores Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés.

De hecho, el reacomodamiento de tarifas forma parte del programa de reformas que Argentina negoció a cambio del multimillonario préstamo otorgado por el Fondo Monetario pero el mal humor vigente hace que de lo contrario, octubre pueda ser un fracaso.

Aunque la palabra “congelamiento” no está en el vocabulario ideológico de Cambiemos, que para explicar las medidas que anunciará Macri la semana próxima para fomentar el consumo hacen referencia a otras fórmulas lingüísticas como “precios preferenciales” en el caso de la canasta de alimentos, o de “mantenimiento de las tarifas actuales” en lo que respecta a los servicios públicos, en los hechos la idea sigue en pie, lo que no hay certezas es en su aplicación.

De todos modos, se trata de una medida con peso más bien mediático si se tiene en cuenta que los aumentos más fuertes de luz, gas y agua ya se llevaron a cabo durante el primer trimestre del año y que para adelante lo que resta es retoques vinculados a actualizaciones por inflación de las tarifas.

En el caso del servicio de Aysa en Capital Federal y el Gran Buenos Aires se aplicaron retoques en enero pasado de un 17% y quedará en suspenso otro 27% que debería ser anunciado para mayo próximo.

Se hablamos de Edenor y Edesur, los incrementos se habían planteado de manera escalonada durante seis meses para alcanzar una suba promedio del 55%. La primera readecuación ocurrió en febrero, con una suba del 26% en el precio mayorista de la electricidad y la segunda del 14% en marzo, vinculada a la readecuación por inflación del 2018.

Además, se habían establecidos otros incrementos para agosto, también vinculados a los costos de la energía y la inflación del año pasado. Pero también quedarán en suspenso.

Con respecto al gas, según la agenda de readecuación tarifaria negociada por las distribuidoras como Metrogas con el Gobierno, las subas se aplicarían de manera escalonada en tres meses hasta llegar a junio con un acumulado del 29%. Pero solamente quedaría vigente la del 10% que llegó con las boletas de abril, mientras que las de 9% en mayo y 8% en junio seguirán el mismo camino que las de luz y agua. Es decir, quedarán en suspenso.

De esta forma, el congelamiento de tarifas también será uno de los pilares del paquete de medidas que el Presidente Macri detallará la semana próxima durante un encuentro pactado por la mañana en Casa de Gobierno.

Otro desafío para el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, que está terminando de delinear el plan en un momento donde su suerte pende de un hilo, ya que este martes habrá un segundo intento para tratar el blanqueo laboral, que la semana pasada lo tuvo contra las cuerdas.

Para esto quedan varios días de maratónicas reuniones. En este caso, el objetivo es armar una canasta de 30 productos de 12 categorías con valores que se mantendrán durante los próximos seis meses, entre los que se encontrarían marcas de harina, azúcar, yerba, aceite, higiene, pastas, por ejemplo.

Al parecer, la idea es que formen parte de los 560 artículos que componen Precios Cuidados, programa que vence el próximo seis de mayo y que también será renovado por lo menos por otros cuatro meses.