Pelopincho rodante

Cuatro puntanos tuvieron en Año Nuevo una idea para divertirse entre ellos y aliviar el calor que se convirtió en un fenómeno viral.

Leonardo Altamore, un joven de 23 años oriundo de San Luis, fue quien, un domingo de invierno, mientras acomodaba objetos en su casa, encontró la pileta de lona con la que solía disfrutar los veranos junto a sus hermanos en la infancia. En ese momento se dio cuenta que el tamaño coincidía con el de la caja de su camioneta Ford F-100 serie modelo 1969 y que ponerla ahí podía ser una gran idea.

“La subí a la caja de la camioneta y empecé a sacar las medidas, mi papá se agarraba la cabeza y me decía que estaba loco”, contó a El Diario de la República.

La historia de la Pelopincho rodante

El joven estudiante de Mantenimiento Industrial en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) de Villa Mercedes, se puso entonces al hombro el proyecto y armó todo con cuidado para que la pileta quedara montada con seguridad en la vieja pick-up: reforzó la compuerta trasera y los elásticos de la suspensión para que el vehículo soporte el peso del agua.

Así nació “Pelopincho V8”. Ese fue el nombre que Altamore le puso a su pileta rodante, en referencia a la reconocida marca de piletas de lona y el famoso motor desarrollado por Ford. Cuando sus amigos “Maxi” Guardia, “Ema” Binsavale y Marcelo Alva, pasaron por su casa a saludarlo el 1 de enero, le llevaron bidones con nafta y le propusieron sacarla a rodar por el circuito de Potrero de los Funes para disfrutarla.

“Llegaron y me dijeron ‘no tenés excusa, la tenés que sacar’ y con los baldes en mano partimos hacia el río para llenarla y nos instalamos en el curvón”, contó el ideólogo, que también puso en sticker en el vidrio trasero con el nombre de la pileta rodante. “A la gente y sobre todo a los chicos les llamó mucho la atención, nos saludaron y hasta se sacaron fotos”.

Ese mismo día las fotos de la creativa estrategia para refrescarse inundaron las redes sociales. El invento llegó hasta los medios de comunicación.

“La verdad que son cosas que a uno lo ponen bien porque se genera una buena onda”, dijo Leonardo.