Faltaba poco para las primarias, la ex presidenta iniciaba una campaña silenciosa y en Diputados los gobernadores habían salvado a Julio De Vido de un pedido de desafuero “por inhabilidad moral”, impulsado por Elisa Carrió.

Argumentaron que los fueros sólo se podían quitar por pedido de un juez y así sucedió esta semana, en dos causas distintas: el defalco de $ 265 millones en el yacimiento carbonífero de Río Turbio y las coimas en la compra de gas licuado.

El miércoles habrá sesión para definir si esta vez De Vido queda tras las rejas y los gobernadores, vía José Luis Gioja, hicieron saber que no hay ánimo de volver a protegerlo.

Cristina sabe que no se puede poner muy molesta porque le votamos el desafuero, dijo en tono amenazante un senador peronista, durante un almuerzo reservado en la cámara alta.

Si el ex ministro insiste en no renunciar, la caótica sesión podría escenificar una ruptura del peronismo que continúe en los próximos años.

En los hechos, oficializaría la unión entre Bloque Justicialista y el Frente Renovador de Sergio Massa, más algunos diputados leales a gobernadores que aún se mantienen en el FpV-PJ y pregonan la unidad peronista, pero el affaire De Vido los hartó.

“No podemos ir tres veces al recinto en un año a salvarlo. Él tiene que arreglar sus temas en la justicia”, confesó uno de ellos.

El único gobernador que expresó esa postura fue Sergio Uñac y la compartiría hasta Gildo Insfrán, de estrecha relación con Cristina y artífice del salvataje de De Vido en julio, junto con Gioja.

Su diputado Luis Basterra sería uno de los que plantee el martes en la reunión de bloque que la jugada del ex ministro de ir a todo o nada en el recinto, podría terminar en que salga de la cámara en patrullero.

Aunque Héctor Recalde pidió postergar el debate hasta esa reunión, De Vido y su abogado Maximiliano Rusconi confían en que Cristina ordenará una última resistencia, por una sencilla razón: la Cámara Federal basó su pedido de detención en su capacidad de influir en la causa por ser ex funcionario y legislador.

O sea, el antecedente podría servirle a Bonadío y Ercolini para encarcelar a Cristina Kirchner y es lo que advirtieron muchos senadores que no están felices con su retorno.

Los senadores peronistas Juan Manuel Abal Medina y Miguel Angel Pichetto.

De hecho, el jueves, cuando seguramente ya sea senadora electa, deberá declarar ante el juez Claudio Bonadío, que la investiga por presunta traición a la patria en el acuerdo firmado con Irán.

El 9 de noviembre la tendrá frente a frente el juez Julián Ercolini para hablar de la causa Hotesur, que indaga el manejo de fondos en su cadena de hoteles de El Calafate.

Los desafueros se conceden con los dos tercios de los votos y ni ahora ni en diciembre Cambiemos puede garantizar ese número en cualquiera de las Cámaras sin al menos algunos legisladores leales a gobernadores.

Es por eso que los mandatarios dieron el primer mensaje con De Vido. En el Senado, Cristina aspira a coordinar entre 8 y 10 senadores de los 30 que podrían quedar con raigambre peronista en diciembre.

El resto no quiere su conducción y avala los planteos de su jefe Miguel Pichetto, quien directamente le pidió que arme un bloque aparte. Y algunos recordaron que no le conviene ofrecer demasiada resistencia.