cristian aldana

“No soy ni un violador, ni un acosador, ni un violento; es mentira“, dijo en la mañana de este viernes Cristian Aldana, líder de la banda El Otro Yo. La afirmación formó parte de las últimas palabras del músico antes de que se conociera el veredicto de la Justicia que lo condenó a 22 años prisión por abuso sexual.

El músico hizo su alegato este viernes al mediodía, y no estuvo presente en la lectura del fallo, a la tarde en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal N° 25 de la Ciudad para escuchar la lectura del veredicto. Sí estuvieron las siete mujeres que denunciaron al cantante por haberlas violado cuando eran menores. Estallaron en aplausos al conocerse la sentencia. “No nos callamos más” y “Abajo el patriarcado se va a caer, arriba el feminismo que va vencer”, cantaban en la sala, acompañadas por militantes de agrupaciones feministas.

“Me hubiera gustado que le dieran más años, pero estoy satisfecha por la sentencia obviamente. Son una cantidad de años que sientan un precedente en los casos de abuso sexual en la infancia y de violencia de género. Ayudan a que otras puedan hablar sin culpa y denunciar a los que los violentaron”, dijo Ariel Carolina, una de las denunciantes, que insistió en el “precedente para Argentina y para el mundo” que sienta esta sentencia.  “No queremos más a estos machos sueltos impunes”, remarcó

Antes de la lectura, los pasillos del tribunal se habían llenado de mujeres, que anticipaban una sentencia condenatoria, con gran expectativa y euforia. “Ya no nos callamos más” y “Muerte al macho” eran algunos de los gritos y cantos de las denunciantes de Aldana. “Van a hacer historia”, les decían militantes feministas al tiempo que las abrazaban.

Las denunciantes de Aldana estuvieron este viernes en la última audiencia del juicio al músico antes del veredicto (Guillermo Rodríguez Adami).

Las denunciantes de Aldana estuvieron este viernes en la última audiencia del juicio al músico antes del veredicto (Guillermo Rodríguez Adami).

El alegato de Cristian Aldana

Horas antes, sobre las 12.30, el cantante ingresó a la sala llevando en sus manos un cartón que exhibió frente a los fotógrafos presentes: “Sin defensa no hay juicio”, podía leerse en el improvisado cartel.

Enseguida, se produjo un intercambio de opiniones sobre si se podría grabar la audiencia o no. “Me gustaría que la gente sepa lo que quiero decir. Si pueden resonar los parlantes, mejor“, fue la postura que manifestó Aldana sobre esto. Finalmente se autorizó el registro de lo ocurrido y Aldana comenzó a hablar.

“El año pasado, de una forma muy inocente, conté que lo que yo quería era casarme. De una forma inocente me puse a hablar de eso”, comenzó diciendo el acusado por siete mujeres de múltiples abusos sexuales. “El fiscal Guillermo Pérez de la Fuente es el fiscal que persigue a los artistas. Busca tener un trofeo. En este caso me tocó a mí”, siguió Aldana.

Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal número 25 de la Ciudad, que juzgan a Cristian Aldana (Guillermo Rodríguez Adami).

Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal número 25 de la Ciudad, que juzgan a Cristian Aldana (Guillermo Rodríguez Adami).

Mostrando calma y claridad al expresarse, vistiendo un saco sobre una remera y zapatillas, despeinado, Aldana aseguró: “Estoy convencido de que antes de que arranque el juicio yo ya estaba condenado, porque lo mío es una condena mediática, no solo judicial; los medios ponían ‘músico K condenado por abuso'”.

Aldana también habló de la falta de imparcialidad del tribunal, que lo llevó a hacer una huelga de hambre durante meses, en la que perdió, dijo, 20 kilos. “A mí se me violaron todos los derechos. Y en más de siete audiencias fui echado, por eso sigo reclamando un juicio justo y sigo diciendo: no hay juicio sin defensa”.

Todo el proceso se manejó de una forma arbitraria, agregó el acusado. “Esto es un mamarracho judicial, claramente”, dijo antes de hablar de un “aplastamiento” de sus derechos.

En la última audiencia del juicio a Aldana estuvieron las denunciantes y militantes feministas (Guillermo Rodríguez Adami).

En la última audiencia del juicio a Aldana estuvieron las denunciantes y militantes feministas (Guillermo Rodríguez Adami).

Aldana también dedicó parte del tiempo que se otorgó para sus últimas palabras antes del veredicto a quejarse sobre la situación en la que pasa sus días en prisión. “Me llevaron a pernoctar a un lugar que es digno de un lugar de tortura. Entrar a esos baños no se puede”, dijo. Y comparó las condiciones en la que está detenido con las que se daban durante la dictadura.

“No soy ni un violador, ni un acusador, ni un violento; es mentira”, afirmó, levantando la voz. “No lo hubo, de ninguna manera… Estamos hablando de 35 años para una persona que no es culpable de lo que se la acusa”, agregó. Luego mostró el cartel a todos, repitiendo varias veces: “Sin defensa no hay juicio”.

“Para terminar quisiera leer un versículo de la biblia; me considero una persona de bien y quiero estar en paz. Que Dios los bendiga a todos. Les voy a pedir no estar presente en lo que viene. Yo sé que es mi derecho. Me gustaría retirarme de esta sala”, cerró, antes de que el tribunal dictara el cuarto intermedio hasta la lectura del veredicto.

Cristian Aldana (Guillermo Rodríguez Adami).

Cristian Aldana (Guillermo Rodríguez Adami).

La palabra de las denunciantes

Las siete denunciantes estuvieron presentes en la sala durante la declaración de Aldana y en la lectura. Tienen entre 26 y 32 años. Pero cuando conocieron a Aldana era menores. Hoy están unidas. Al salir de la primera parte de la audiencia (y a la espera de la lectura del veredicto) se abrazaron y conversaron sobre lo que Aldana acababa de declarar.

Las enoja la manera en que el cantante se refirió a ellas. “Yo pedí varias veces durante este juicio realizar careos con las denunciantes. Porque no podrían ni un segundo sostener su mirada mirándome a los ojos. Si yo les dijera: ‘¿Yo alguna vez te violé? ¿Alguna vez te violenté?’ No podrían sostener la mirada”, había dicho el cantante durante sus últimas palabras.

“Es bien de psicópata lo que pasó, se le nota el perfil. Niega los hechos. Dice que nosotras no le podemos sostener la mirada y es todo lo contrario. Yo estoy tranquila, que sea lo que tenga que ser“, le dijo a Clarín Felicitas Marafioti.

Otro punto de discusión fue que Aldana haya decidido no presenciar el veredicto. “Estoy con mucha bronca. Hacen esto todos los violentos. Él no se quedó en los alegatos, no se va a quedar en la sentencia. A mí me parece que tendría que ser obligatorio que él esté ahí”, opinó Ariel Carolina ante este medio.

También se debatió sobre los 35 años de prisión que pidió el fiscal. “Me parece que los violadores no tendrían que salir directamente. Un pedófilo, un violador. Acá lo grave es que todas éramos menores de edad”, siguió Ariel, quien denunció a Aldana cuatro veces. “Creo que esta causa demuestra que necesitamos urgentemente otro sistema judicial. Para poder abarcar estos problemas como se tienen que abarcar”, concluyó.

Antecedentes del caso

Aldana cumple prisión preventiva desde el 23 de diciembre de 2016 en el Penal de Marcos Paz. Fue denunciado por siete víctimas.

Con el asesoramiento de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), el fiscal pidió 35 años de prisión por considerar que Aldana cometió los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, con acceso carnal y reiterado contra seis de las denunciantes. En uno de los casos se pidió su absolución.

A fines de mayo renunció el segundo defensor privado de Aldana: alegó problemas de salud, lo que implicó que se convocaran a miembros de la Defensoría de la Nación para representar al músico.

El abogado Sebastián Da Vita, integrante del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos del Ministerio Público de la Defensa y representante de tres de las siete víctimas denunciantes, pidió 40 años de prisión para el acusado.

Fue por considerar que se probaron los delitos durante el juicio y que no existen atenuantes para la conducta “perversa” del líder de El Otro Yo. “La versión de Aldana de que se vio superado por la lujuria de dos jovencitas de 14 y 15 años no es creíble en boca de un hombre de 35 —sostuvo el penalista—. Todas las víctimas eran niñas, casi adolescentes, con un comportamiento lábil e influenciable, con algún problema en sus hogares y en un estado de vulnerabilidad”.

También destacó que Aldana buscaba esa condición de vulnerabilidad para elegir a sus víctimas y luego obligarlas a prácticas sexuales que “de ningún modo pueden considerarse consentidas”. Según Da Vita, entre el músico y sus víctimas existía una asimetría de poder y Aldana “hizo uso de ese poder en beneficio propio, para cosificar a sus víctimas y satisfacer sus fantasías más perversas”.