Las autoridades carcelarias de Nevada, en los Estados Unidos, están en alerta. Un hombre acusado de dos homicidios, que estaba condenado a pena de muerte pero cuya ejecución fue aplazada un par de veces, apareció muerto en su celda. Según informaron desde el penal, presentaba signos de ahorcamiento y sospechan que se trató de un suicidio porque ya había manifestado su deseo de morir.

El cuerpo de Scott Raymond Dozier, de 48 años, fue hallado a las 4.35 en la zona de máxima seguridad de la cárcel estatal de Ely.

El Departamento de Prisiones explicó que el condenado había renunciado a sus apelaciones e insistía en que el Estado hiciera efectiva la sentencia de muerte, dictada en 2007 por dos asesinatos.

En al menos dos oportunidades su ejecución mediante inyección letal fue suspendida, ya que se había impugnado de manera judicial una mezcla de tres fármacos que no se había probado antes y que Nevada pensaba aplicar e incluía el poderoso opioide fentanilo.

Los recursos judiciales presentados por compañías farmacéuticas que no desean que sus productos sean utilizados en las ejecuciones continúan sin resolverse en tribunales estatales en Las Vegas y la Corte Suprema de Nevada.

El mes pasado, abogados del Estado habían dicho en una demanda federal que Dozier había intentado varios métodos para quitarse la vida , entre ellos un intento para conseguir gotas de un fármaco mortal vaciadas en un pedazo de papel enviado por el correo de la prisión.

Las autoridades de la cárcel también informaron haber interceptado un correo de la hermana de Dozier que incluía instrucciones sobre cómo cortarse la yugular. También indicaron que el preso había entregado las navajas de rasurar que conservaba en su celda.