Se trató de un convicto que decapitó a un bebé de 18 meses, después de ser liberado del hospital psiquiátrico de alta seguridad en el que estaba encerrado. Tras el crimen, Mikhail Elinksy (42) apareció por las calles de Astracán, al suroeste de Rusia, sosteniendo la cabeza cortada de la niña.

Tal y como muestran las impactantes imágenes, un grupo de agentes salió en su búsqueda para detenerlo. No obstante, el asesinó se negó a entregarse y los amenazó con un cuchillo, mientras que en su cuerpo todavía había restos de sangre.

Para reducirlo, los cuerpos de seguridad le dispararon en la cabeza y lo trasladaron a un hospital cercano, donde finalmente murió.