A lo largo de la historia hubo infinidad de teorías sobre el fin del mundo. Sucede que ahora, una realizada en la universidad de Harvard indica por qué la humanidad llegaría a su fin: una erupción solar.

Dejando atrás la idea del impacto de un meteorito o un abrupto cambio climático, el final de la humanidad sería a causa de la estrella más grande de nuestro sistema.

En ese sentido un grupo de astrofísicos de la Universidad de Harvard estipularon la fecha en que estiman sucederá la próxima superfulguración solar, un fenómeno que podría tener “efectos devastadores” para la Tierra. Este evento consiste en una liberación súbita e intensa de radiación electromagnética en la cromosfera del Sol. Es una gran llamarada producto de un estallido, según explica el sitio Planeta Vivo.

Los especialistas exploraron los efectos de la superfulguraciones en la historia evolutiva de la Tierra y otros planetas del Sistema Solar. El fenómeno astronómico tuvo lugar la última vez hace 775 años. Y creen que ocurrirá nuevamente en unos 750 años. De modo que serán las próximas generaciones las que sufrirían la catástrofe.

De acuerdo al estudio, la superfulguración del Sol emite cerca de 1034 ergios de energía. Partiendo de allí, los científicos analizaron la manera en que las erupciones de alta intensidad pueden acarrear procesos de extinción. Y al mismo tiempo que, por el contrario, indicaron que las más moderadas son un factor de formación de componentes orgánicos clave para el origen de la vida.

La investigación estuvo a cargo de Abraham Loeb, Jefe del Departamento de Astronomía de la Universidad de Harvard, quien trabajó junto a a su colega Manasvi Lingam. El informe fue publicado en la biblioteca de la Universidad de Cornell.

Un suceso de tal característica -explican- puede desactivar por completo los satélites cercanos a la Tierra y los sistemas eléctricos. Pero el mayor peligro lo representa para la capa de ozono, que protege a la biósfera de la radiación ultravioleta. Una radiación excesiva conduciría a un sobrecalentamiento de las capas superficiales de la atmósfera, la inhibición de organismos fotosintéticos y la degradación del ADN.