yerba buena

Cuando uno cree que la cuerda no se puede estirar más, llega la noticia imposible. Una lectora de nuestro medio, empleada de planta permanente de la Municipalidad de Yerba Buena, denuncia al Secretario de Gobierno, Lisandro Argiró y al intendente Mariano Campero por maltrato y persecución laboral.

El Diario en Tucumán se comunicó con ella a partir de un mensaje recibido y nos relató el calvario por el que está atravesando. Su nombre es Eva Ocampo, una empleada municipal que fue despojada de sus funciones que desde hace años viene cumpliendo en la Municipalidad de Yerba Buena. También se la sacó toda prerrogativa relacionada con su función, se le quitó el personal a cargo y como si esto no fuese suficiente; es obligada a trabajar en un pasillo de la sede municipal. Esta mañana -inclusive- le sacaron el escritorio que tenía en dicho pasillo y la dejaron sentada en una silla como si fuese literalmente un «objeto«, una «cosa«.

El «pecado» de Eva, es tal vez -para Argiró y Mariano Campero– el no encolumnarse en las filas de sus seguidores en épocas previas a las elecciones. Ante la consulta que le realizamos, Eva Ocampo aceptó manifestar que abiertamente mantiene simpatía con el candidato Bernardo Racedo Aragón, sin que por ello deje de cumplir sus funciones tal como lo viene haciendo en los últimos años.

Escuchemos cómo lo cuenta ella misma:

Más allá de la gravedad de las acusaciones de Eva, llama poderosamente la atención el desconocimiento de los resortes administrativos por parte del Secretario de Gobierno Lisandro Argiró, para encauzar los actos de gobierno por la vía administrativa que corresponde, respetando los derechos y obligaciones que impone el estatuto del empleado público y las leyes y ordenanzas vigentes.

Eva padece un cáncer con el que viene batallando como puede. El stress al que se la somete agrava el cuadro de salud que ella sufre. Que el Secretario de Gobierno pretenda enviarla a cumplir funciones, nada menos que al Cementerio Municipaldenota un rasgo de insensibilidad y perversidad incomprensible para quienes cumplen ocasionalmente el cargo de funcionarios públicos. 

Eva cursa una enfermedad cuyo tratamiento exige que, de poder continuar con su trabajo, éste se realice en ambientes libres de contacto con agentes contaminantes que puedan afectar más su salud, teniendo en cuenta que se encuentra con sus defensas bajas; siendo cualquier agente (inclusive el stress laboral) un grave peligro para su salud y por qué no decirlo, para su vida.

Eva ocampo, empleada de planta permanente de la municipalidad de Yerba Buena, está siendo humillada, degradada, agredida por funcionarios insensibles que debieran tener además de la correspondiente formación profesional, la capacidad acudir a resortes administrativo-legales, para resolver inconvenientes de esta naturaleza. No existe nada que -ante semejante drama por el que atraviesa esta mujer gravemente enferma, no pueda solucionarse al menos acudiendo al diálogo; no obstante, hasta ello le es negado.

Eva intentó, buscar una vía de acceso que le permita acceder directamente al intendente Mariano Campero. Esto no fue posible porque no fue atendida, tal como ocurre con numerosos casos de víctimas, como Belén Olea, la agente de la GUM accidentada y luego despedida, o Jorge, el motociclista al que le cayó encima el famoso y fatal eucaliptus en la Av. Solano Vera al 1000, en donde falleció un niño de apenas cinco años; o Noelia (la esposa de Bruno Rubén), el motociclista y fotógrafo que falleció al llevarse por delante el lomo de burro de Av. Perón y calle Moreno, que carecía de señalización.

Todos ellos y tantos otros, fueron víctimas de la insensibilidad, la soberbia y la falta de empatía de los funcionarios municipales de esta cada vez más enferma Municipalidad de Yerba Buena. Mariano Campero hubo denunciado hace un par de años que el exintendente Daniel Toledo presionaba supuestamente a los empleados que no se alineaban tras sus filas políticas. Pues hoy demuestra que a tomado un rumbo similar, sino peor, en donde la insensibilidad y la soberbia rompen los códigos escritos y las reglas morales.

Eva nos deja en sus audios, en donde se percibe el tono de la impotencia y el disgusto por el momento que está atravesando, ya desde el mes de Enero de 2019, cuando advirtió que estaba siendo víctima de lo que vulgarmente se conoce como «apriete» por parte de quienes debieran velar por sus derechos como empleada y fundamentalmente como una persona que atraviesa una de las enfermedades más crueles por las que se puede padecer.