La violencia tiene varias caras en la provincia. Mucho se habla de la gravedad del problema. Pero la situación se torna más grave con números en la mano. Por ejemplo, según los hechos denunciados en la Policía entre el 7 y el 22 de abril, se contabilizan 165 casos. Y lo más preocupante es que de esa cifra, 60 personas terminaron lesionadas en diferentes tipos de robos.

Los hechos de inseguridad están al frente de estas estadísticas. En segundo lugar, muy atrás, se ubican las amenazas de muerte, con 36. Luego siguen las agresiones, 30; y los casos de violencia de género, 20. “Hay un alarmante desprecio por la vida. Eso nos debería preocupar a todos y trabajar en conjunto para revertir esta situación”; manifestó el ministro fiscal Edmundo Jiménez.

“Estamos sorprendidos por el avance de la violencia. Lo venimos alertando desde hace tiempo y estamos trabajando para buscar soluciones. Hay situaciones insospechadas: la misma gente que reclama seguridad, cuando ingresamos a un barrio, agrede al personal o rompe los móviles a pedradas”, explicó el jefe de Policía, Manuel Bernachi.

Según los datos recolectados por LA GACETA, de las 60 personas que resultaron lesionadas en robos, 33 sufrieron golpes –la mayoría fueron víctimas de motochorros-; 14 terminaron siendo apuñaladas y 13 baleadas. Además, en estos 15 días fueron asesinados Antonio Moreta (79 años) y Sandro Reyes (48) por asaltantes.

En estas estadísticas sólo están contemplados los hechos denunciados. En estas cifras hay muchos casos que se produjeron en esos 15 días y que no fueron denunciados, como el de la médica que atendió a los asaltantes que la atacaron en la puerta de su casa y que después sufrieron un accidente.

Diego López Ávila que conduce una de las fiscalías especializadas en robos y hurtos también está sorprendido por la situación. “Los delitos son cada vez más violentos. No tenemos números concretos para comparar, pero sí se puede decir que desde el año pasado la violencia no para de crecer. La droga, sin lugar a dudas, es el principal factor de esta escalada”, señaló.

“Existen menos frenos inhibitorios por el consumo de drogas”, agregó su par Ernesto Salas López. “Pero también se nota un cambio de códigos en el delincuente: una de las principales reglas del ladrón ‘profesional’ es el buen trato a la víctima. Pero esto ya no existe; la tratan con desprecio, insensiblemente. Vale la pena ver las distintas actitudes de los dos ladrones de la película tucumana ‘El motoarrebatador’. Además, la violencia está en todos los ámbitos; es ilusorio pretender que no esté en el delito”, opinó.

En septiembre pasado, LA GACETA publicó la advertencia que habían realizado las fuerzas federales. Le avisaron a la ministra Patricia Bullrich que por la estampida del dólar la droga se estiraba cada vez más con productos nocivos para la salud. Los especialistas en la materia opinaron que esa mezcla, entre otras cosas, eliminaba los frenos inhibitorios de los adictos.

El miércoles, la Dirección General de Drogas Peligrosas desbarató dos organizaciones que proveían de sustancias a quioscos de cinco ciudades. Según esa investigación, los sospechosos le compraban como máximo 200 gramos de cocaína y después ellos la volvían a estirar hasta duplicar el peso.

Carlos Driollet, secretario de Lucha contra el Narcotráfico, puso como base de su gestión la pelea contra el narcomenudeo. “Ahí se pueden encontrar la raíz de muchos problemas. Los adictos roban para comprar dosis; los transas les reciben lo que roban; la violencia en los barrios y muchos otros delitos. Por eso estamos persiguiéndolos con todas nuestras fuerzas”, dijo.

“No sólo incrementamos los operativos en los barrios, sino que apostamos a una lucha regional para frenar el ingreso de sustancias. Estamos tratando de cerrar las fronteras para que la droga no llegue a la provincia. Somos conscientes de que fracasaremos en nuestra misión si siguen llegando las sustancias”, concluyó Bernachi.