la bombilla

“Si Me Voy Al Infierno Que Sea X Cabrona Y No Pendeja. Mejor que Nunka”, posteó en Facebook Priscila Alanís el domingo cerca de las 20. No sabia que cinco horas después, sería ultimada a balazos. La adolescente de 15 años fue víctima de un balazo, el cual terminó con su vida en la puerta de su casa, en el corazón del barrio La Bombilla. El taxista huyó del lugar y no hay datos concretos para su identificacion.

“Ella se había ido a esa hora a bailar a Central Córdoba. Quería ir a bailar al recital de ‘La Mona’ Jiménez. Se preparó y se fue sola a disfrutar de una de las cosas que más le gustaban”, segun declaraciones de su tia, Analía Alanís. “No sabemos qué pasó. Sentimos los disparos cerca de la 1, pero no vimos a nadie. Escuchamos una acelerada y nada más. Después nos enteramos de que la habían herido gravemente”, agregó.

Sin embargo despues de ocho horas de ocurrido el crimen nadie mostraba preocupacion por que lo sucedio con Priscila. Las calles, destruidas y llenas de aguas servidas con con líquidos cloacales, sólo caminaban los que seguían de carnaval o algun pibe adicto a lo zombie. “El problema es que por ser una chica de este barrio todos la mirarán mal, sin importar lo que haya pasado”, agregó una mujer que se encontraba ocasionalmente en la puerta de la casa de la adolescente.

EL LUGAR. El mortal ataque se produjo en la casa de la puerta de la joven, en el corazón de “La Bombilla”.

Lo que se supo hasta el momento es que Priscila, salió  de Central Córdoba, tomó un taxi en las cercanías del club. El vehículo, que sería un aparentemente Chevrolet, tendría licencia de otra ciudad, ingresó al barrio y se detuvo en Juan José Paso al 1.200, donde vivia la victima.

“Había un grupo de chicos en la esquina. Dicen que no vieron nada, sólo que llegaba el vehículo. Luego escucharon los tiros y que Priscila escapó hacia donde estaban ellos. Al verla herida, la cargaron en una moto y la llevaron hasta el hospital Avellaneda. Los médicos poco pudieron hacer para salvarla. Murió al ratito”, explicó Leila Farías, prima de Priscila.

En un principio, por las heridas que tenía en su cuerpo, los policías pensaron que había recibido más de un disparo. Pero luego de que la revisara el médico de policía, se comprobó que un proyectil calibre 22 le atravesó el brazo izquierdo, ingresó por el tórax y salió por la espalda. En el lugar se encontraron evidencias de que se produjeron al menos tres disparos de una misma arma.