El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, presidió la homilía en la Iglesia Catedral, durante los festejos de los 208 años de la Revolución de Mayo, donde trasmitió un mensaje de concordia frente a los funcionarios provinciales, municipales y diputados nacionales.

Durante su alocución, Sánchez, expresó: “debemos ser constructores, no consumidores pasivos de la Patria. Tenemos que pensar qué podemos aportar como Nación. Hay que ver todas las realidades y transformarlas para el bien común”.

Sobre el debate por la interrupción del embarazo, el Arzobispo dijo que “es aberrante pensar que un humano puede eliminar la vida de otro ser. Cuidemos la vida del argentino en gestación que es sujeto de derechos. Salvemos las dos vidas”.

El máximo representante de la Iglesia Católica en Tucumán pidió a las autoridades y al pueblo cuidar la infancia y terminar con la pobreza: “Nuestros chicos, cuando no pueden más, caen en el suicidio. Toda vida vale. Otra realidad que toca vivir es la pobreza y la marginalidad” y pidió proteger a los jóvenes adictos, a los ancianos, combatir la violencia y la inseguridad.

Tengo alegría y esperanza en el pueblo que tiene iniciativas de vida plena. Valoro el hecho de que muchos tucumanos, por iniciativa propia, cuiden a los más necesitados. Falta cerrar la brecha de la pobreza. Somos patria y familia, aquí nadie sobra. Somos argentinos, somos tucumanos. Queremos una patria en paz y fraterna. Comprometámonos para que todos vivamos la alegría de ser argentinos”, dijo.