Personal de la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía incautó en menos de un mes más 1.000 ejemplares de plantas de marihuana, 10 veces más que en el 2015 (fueron unas 100) y cinco veces más que el año pasado (llegaron a unas 250). Pero lo que más sorprende a los investigadores es que el cultivo se está generalizando en toda la provincia.

En El Cadillal, en Santa Ana, en la capital y en Concepción se realizaron estos procedimientos. Dos de los hallazgos se produjeron en zonas de montes que no son fácil acceso y tampoco es sencillo ubicarlas desde los caminos más cercanos.
Los especialistas que cultivan marihuana al aire libre recomiendan colocar una planta cada tres metros cuadrados. Con la cantidad de ejemplares que se incautaron, se habrían necesitado unos 3.000 metros cuadrados, es decir, casi media manzana de cualquier barrio.
Otro número interesante es que de cada planta se puede obtener hasta tres kilos de faso. Entonces, del material incautado se podría obtener unos 3.000 kilos. Esas tres toneladas, en el mercado tienen un valor de unos $ 45 millones, teniendo en cuenta que el valor del kilo se está cotizando a unos $ 15.000, según las últimas escuchas telefónicas.
El comisario Jorge Nacusse sonríe cuando se habla de estadísticas. “Es mucho, pero también es cierto que en un solo operativo se encontraron 845 plantines. Lo importante en este caso no es el número, sino llegar a dar con las organizaciones y poder conocer realmente cuál es el destino de la marihuana”, explicó.
Hasta el momento no se pudo determinar con exactitud cuál era el destino de esos ejemplares. Se sospecha que pueden ser organizaciones que se dedican a producir plantines que luego serán comercializados a consumidores para que las planten en sus domicilios, ya que esa es una de las etapas más complicadas en la producción de la marihuana. “Desde que se despenalizó el consumo personal, muchos decidieron autoabastecerse, ya que así no corren peligros a la hora de comprarla ni corren riesgos de afrontar una causa judicial”, explicó Nacusse.
La segunda opción, y más peligrosa aún, es que haya narcos tucumanos decididos a producir el “faso” a gran escala para comercializarlo. Y esta posibilidad se debe a que en los últimos tiempos se hicieron más fuertes los controles en la zona del Litoral, lugar por donde ingresaba la droga desde Paraguay, principal productor de marihuana a nivel regional.
“Si es así estamos complicados, porque no tenemos elementos para poder detectar un cultivo en la zona pedemontana”, dijo un investigador de una fuerza nacional. “No estamos hablando de chicos que cosechan sus plantitas en el cerro, sino de organizaciones que están preparadas para ello”, insistió Nacusse. Y puso como ejemplo el hallazgo de los 845 plantines en la zona de El Cadillal. Allí, además de los ejemplares, secuestraron unos 400 metros de manguera con la que obtenían agua utilizando bombas de una especie de piletón que habían construido, herramientas de trabajo y metros y metros de plásticos que utilizaban para cubrir las plantas ante el peligro de un brusco descenso de temperatura. Detuvieron dos hombres -a los que ya se les dictó la prisión preventiva- que dijeron haber sido contratados por otras personas que estarían prófugas de la Justicia.
En uno de los allanamientos que concretó la Policía en nuestra ciudad, además de plantas y marihuana en pleno proceso de secado, se encontraron alrededor de cinco litros de aceite de cannabis, por lo que sospechan que hay personas que están produciendo de manera ilegal la sustancia que se está utilizando de manera medicinal.