“Comíamos tres bizcochitos y media nuez por día”, explicaron las mujeres que fueron rescatadas el martes por la noche.

Mónica Cristina Claudia María López vivieron una aventura que jamás olvidarán. Del placer de conocer los cerros tucumanos a horas de incertidumbre y miedo. Del mensaje desesperado de auxilio al emotivo reencuentro con sus familiares que viajaron miles de kilómetros para colaborar con la búsqueda. Todo eso en poco más de 48 horas.

“Estuvimos sentadas 11 horas al lado de un árbol cada una para dormir porque adelante teníamos un precipicio”, comentaron las hermanas en declaraciones a LA GACETA.

La alimentación fue vital para no caer en la desesperación. “Por suerte me olvidé la yerba que había llevado para el mate, así que usamos esa agua para beber. Comíamos tres bizcochitos por día y media nuez, era lo único que teníamos”, detallaron.

“Fue muy loco porque a medida que había transcurriendo el tiempo nos pasaban un montón de cosa. Nos levantábamos con toda la certeza y la firmeza de que sabíamos dónde estaba la salida. Empezábamos a bajar hasta el punto de que no podíamos seguir descendiendo y teníamos que subir nuevamente. Ahí pasábamos a la frustración. Pero como sabíamos que cada una no podía demostrarle a la otra lo que sentía, nos guardábamos la tristeza y nos quedábamos en silencio”, agregaron.

El rescate

De acuerdo a lo que se informó, uno de los empleados de Hertz, empresa en la que las mujeres habían alquilado el auto para recorrer la provincia, fue el que logró hallarlas en la zona de La Cascada del río Noque. Estaban desorientadas por la espesa vegetación a cinco kilómetros de la entrada del sendero.

Mónica y Claudia describieron las sensaciones que sintieron minutos antes de ser rescatadas: “vimos las luces de linternas de personas que estaban por la zona y gritamos con todas las fuerzas que nos quedaban. Fue la primera vez que escuché una voz masculina del otro lado. Cuando sentí un “sí”, sentíamos que habíamos tocado el cielo con las manos. Nos pusimos a llorar de alegría. La verdad que ese momento fue maravilloso. Lo que nos faltaba es que un ser humano sabía que estábamos ahí”.

Las hermanas, que sufrieron un leve cuadro de deshidratación tras horas de caminar sin rumbo, fueron atendidas por médicos del Sistema Provincial de Salud y trasladadas en una ambulancia del Servicio de Emergencias 107, hasta el Centro Asistencial Ramón Carrillo de Yerba Buena.

“El cartel de salida tiene que estar más visible y otro que diga no pasar (para la zona donde fueron a parar). Es un paseo precioso, la cascada es hermosa, pero por la señalización es un peligro para cualquiera que vaya”, coincidieron.