Los hechos ocurrieron en los extremos de la ciudad, pero en barrios donde la inseguridad es una constante. En San Cayetano, un hombre mató a otro después de haberlo acusado de haberle robado. En Villa 9 de Julio, otro vecino acabó con la vida de un supuesto asaltante e hirió a otro. En estos casos, según los primeros indicios, los autores no se habrían excedido en su defensa, sino que fueron a buscar a los sospechosos y los agredieron a balazos, por lo que fueron detenidos por los policías. En lo que va del año ya se registraron 19 crímenes de estas características.

A las seis de la mañana, los vecinos del barrio El Salvador llamaron al Servicio 911 para avisar que en Democracia al 100 había el cuerpo de un hombre sin vida. Personal de la División Homicidios al mando de los comisarios Cristian Peralta y Diego Bernachi, descubrieron que había recibido un balazo en una de sus piernas y, al no ser atendido, murió a los pocos minutos desangrados.

“Sentimos unos estallidos. Nos arrimamos a ver qué pasaba y vimos un auto salir a toda máquina. No quisimos averiguar más porque este es un barrio muy peligroso donde hablar puede salir caro”, indicó Mario, dueño de un comercio donde se produjo el hecho.

Según las primeras averiguaciones, la víctima fue identificada como Orlando Osmar Seguro, junto a otros dos jóvenes, le habrían robado la lona de la camioneta a un hombre. Unos vecinos le avisaron del delito y la víctima, acompañado por otros dos hombres, fueron a buscar a los sospechosos. Lo encontraron y, a uno de ellos, le realizaron los disparos en las piernas que le provocaron la muerte.

Los de Homicidios lograron identificar a los autores y ayer a la tarde fueron aprehendidos. Hoy declararán como imputados ante la fiscala Adriana Giannoni.

El otro caso

“El vecino persiguió a los chicos en su moto y les pegó los tiros”, expresó Blanca Paz que vive enfrente de la casa que fue asaltada por dos jóvenes el sábado por la noche y que terminó con la muerte de uno de ellos al otro día. El hecho ocurrió el domingo cerca de las 16 en la esquina de Warnes y El Naranjo al 500, barrio El Progreso.

El propietario de la vivienda denunció que dos jóvenes habían ingresado a su vivienda para robarles algunos artefactos y un nebulizador, elementos que utiliza su hija permanentemente.

Los vecinos dijeron que los sospechosos son conocidos en el barrio y por ese motivo, el dueño de la casa acompañado por su familia, hicieron guardia todo el domingo para ver si podían detenerlo. Incluso, algunos informaron que estaban armados.

Cerca de las 16, por el lugar pasaron Gabriel Valdiviezo (22 años) y Mauro Agustín Torres (22) y, el dueño de la casa que habrían robado, junto a un familiar, lo atacaron a balazos.

Valdiviezo se llevó la peor parte. Recibió un balazo en su cabeza y al menos otros cuatro disparos en distintas partes de su cuerpo. Fue internado en el hospital Padilla, donde falleció ayer pasado el mediodía. A su amigo, en cambio, le dispararon en una de sus piernas y su estado de salud es bueno.

“Estaba limpiando mi casa. Ya habíamos terminado de comer cuando escuché los disparos. Salí a mirar y los chicos ya habían sido baleados. Sé que a uno le pegó en la pierna y al otro en la cabeza”, agregó Paz.

Los vecinos aseguran al mudarse esa familia al barrio un año atrás, crecieron los problemas y peleas en la zona. “En esa casa viven haciendo fiestas y mucha gente cuenta que venden droga. Se reúnen a tomar alcohol y van muchos chicos para ahí. Incluso esos dos que él dice que le robaron en la casa, sí participaban de esas reuniones, pero no sé si tenían problemas entre ellos o no”, relató Paz.

“Es como si fuera que ellos estaban esperando que pasaran los chicos porque se amanecieron ahí. Cerca del mediodía salí a comprar pan acá a la vuelta y ya se comentaba en el almacén el supuesto asalto del sábado. A las pocas horas, pasó esto”, agregó la vecina.

Blanca contó que uno de los jóvenes baleados había caído al pavimento a media cuadra de la casa del vecino y que luego de efectuar los disparos, volvió a pasar a gran velocidad en su motocicleta y huyó. “La mujer se metió en la casa y tampoco la volvimos a ver. Hace 50 años que vivo en este barrio y jamás fue así, era un lugar súper tranquilo”, añadió.

Entre gritos y llanto, los familiares de Gabriel se reunieron ayer en la casa de la abuela materna para acompañar a los padres en esta difícil situación. “Es un momento muy duro para nosotros. Este chico no tenía problemas con nuestro sobrino sino con el otro que fue herido”, dijo un tío.

Gabriel era padre de un niño de tres años y, según contaron sus familiares, era un joven dedicado a la familia y “de la casa”. “Se estuvieron hablando muchas cosas con respecto a lo que pasó con ese vecino, hay muchas versiones pero realmente mi sobrino no tenía nada que ver con ese tipo que lo mató. Ese hombre es cierto que se dedicaba a la droga y se vivían juntando a hacer fiestas”, añadió el hombre.

Fuente La Gaceta