En septiembre de 2012, Pampita y Benjamín Vicuña se enfrentaron a la noticia más dura y dolorosa de sus vidas: Blanca, de seis años, había fallecido a causa de una neumonía hemorrágica. A varios años de aquel fatídico episodio, el actor se animó a recordarla y contó cómo hace para poder sobrellevar el dolor de aquella pérdida, en diálogo con la revista Caras Chile.

“Desde ese día mi vida se partió en dos y obvio que eso te hace ver las situaciones de una forma distinta. La muerte de Matteo hace unas semanas, hijo de Leonor (Varela) y Lucas (Akoskin) fue terrible. Me escribieron, tuve un diálogo privado con ellos y es durísimo; te transformas en una especie de ministro del dolor. Volví a vivir esa desesperación de no poder respirar, de no entender nada. Pasa el tiempo y cada uno tiene su forma de vivir el duelo y de asimilar algo que es imposible de entender”, explicó al principio Benjamín Vicuña.

“La pulsión de la vida, sentirla ayuda mucho. También mirar a mis hijos; en ellos veo a Blanca. Y con un trabajo espiritual y terapéutico en el cual creo y no abandoné. El teatro también. Luego de que partió Blanca, lo primero que hice fue hacer teatro con Daniel Veronese con Los elegidos, que significó abandonarme por un rato, lo que fue fundamental. Estaba viviendo el peor dolor de mi vida y ponerte en lugar de otro, te desdobla; algo maravilloso que me regala mi oficio. Es un camino personal, no tengo ninguna verdad al respecto, aunque siento una responsabilidad”, continuó.

Luego detalló: “Como fue público lo de Blanca, cambió muchas vidas. Así lo percibí y así me lo hicieron ver miles de personas que me escribieron contándome sus experiencias. En un momento sentí que debía agradecer esa ola de cariño que viví hace seis años. Si bien guardo mis grandes secretos, mi intimidad y sufrimiento, de a poco he ido soltando y compartiendo mi dolor como ahora en esta entrevista. Es agradecimiento a tanto amor y cariño que recibí en el momento más difícil de mi vida”.

“La pena no te abandona nunca, ocupa un lugar y aprendes a convivir con ella. Hay que entender que esto es un maratón muy largo, debes aprender a dosificar la pena para que no te invadan las crisis de pánico que te paraliza. Y permitirse llorar, pasarlo mal”, reveló el intérprete. “Le doy un lugar fundamental a mis terapias, me cuido; es clave. Desestabilizar la cabeza, la mente, te puede dejar fuera de competencia definitivamente. De verdad creés que puedes enloquecer de pena…”, profundizó.

“A pesar de los golpes hay que aferrarse a la vida, abrazarla, porque, aunque es complicada, es linda y siempre puede ser peor. Pienso en mi hija y sonrío, la veo en mis otros niños. Tengo algo superior, una especie de inspiración que me ilumina y da alas; eso comparto con las personas que han vivido un duelo. Blanca está todo el tiempo, en otro lugar y es impresionante cómo empiezas a darle esa identidad a las cosas. Hay mucho por qué brindar y agradecer. Estoy tranquilo, feliz”, concluyó Benjamín Vicuña.