La trama secreta de los futbolistas de Boca que no quisieron jugar contra River en el Monumental

249   24/02/2019 Lopez Jorge

Fue un día pérfido, inolvidablemente vil.

Y lo fue para todos; para los actores directos y para los 60.000 espectadores que regresaron mansamente a sus hogares con la frustración que deja la nada.

Lo fue para el “Gringo” Darío Eberts, chofer del ómnibus Mercedes Benz 0-500, carrocería Metalsur de Flecha Bus que llevaba a la delegación de Boca y recibió una pedrada de las decenas arrojadas desde la calle que lo desvaneció. Lo fue para el dirigente Horacio Paolini–vicepresidente- que en la desesperación debió tomar el volante del enorme vehículo sin control y conducirlo por unos segundos; y también para los jugadores que se arrojaron al piso del micro para evitar los proyectiles que “llovían” a la altura de Lidoro Quinteros y Monroe e impactaban en las ventanillas.

Aquel sábado 24 de noviembre la organización del fútbol ofendió a la sociedad. Y las consecuencias resultaron vergonzosas pues un acontecimiento incorporado a la cultura nacional como lo es un River-Boca fue caprichosa e interesadamente trasladado a Madridpor una decisión unilateral de la Conmebol.

El resultado de la agresión callejera dejó jugadores de Boca heridos, indispuestos y lesionados, según el preciso parte conocido en el momento:

– Pablo Pérez indicaba “irritación de mucosa por inhalación de gas irritante y una herida cortante en el antebrazo derecho”.
– Cristian Pavón, Gino Peruzzi, Carlos Tevez, Lisandro Magallán, Esteban Andrada, Lucas Olaza y Sebastián Villa sufrieron “irritación de mucosa, cefalea y disnea”.
– A Fernando Gago, la inhalación de gas le provocó una “reacción alérgica”,
– El arquero Javier Bustillo presentó una “herida cortante en la rodilla derecha”, mientras que Leonardo Jara sufrió una “herida cortante en el talón por vidrio”.
– El parte señaló que el juvenil Gonzalo Lamardo, quien acompañó a Pablo Pérez al sanatorio Otamendi, recibió una “herida por esquirlas de vidrio en el ojo derecho”. El médico refiere que en el ojo encontró un “cuerpo extraño”.

Ante tal situación los jugadores de Boca liderados por Carlos Tevez, Pablo Pérez, Fernando Gago y Darío Benedetto apoyados desde el primer momento y de manera incondicional por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, resolvieron no jugar el encuentro bajo ningún concepto.

Gianni Infantino insistió con que el partido “debía jugarse” pese a los incidentes (Foto: AFP)

Gianni Infantino insistió con que el partido “debía jugarse” pese a los incidentes (Foto: AFP)

Mientras tanto en el Palco Oficial, Gianni Infantino, presidente de la FIFA ejercía su poder al transmitirle a Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol que “el partido deberá jugarse…”. Y éste se lo hizo saber con el mismo énfasis a los presidentes de River y de Boca. Obviamente Rodolfo D’Onofrio se convirtió en aliado de ésta postura al tiempo que Daniel Angelici comenzaría a enfrentar su primera disyuntiva: él aceptaría -en última instancia- posponerlo, pero ya sabía que sus jugadores no lo admitirían de ninguna manera.

Una vez que el locutor Santiago García anunció a través de la La Voz del Estadio que el partido se postergaría una hora y que en lugar de comenzar a las 17, se iniciaría a las 18 horas hubo de haberse producido una mayor dinámica de movimiento humano en el anillo del estadio que en las propias gradas. Desde el Palco de Honor hacia el ascensor o las escaleras y desde allí idas y vueltas una y otra vez de dirigentesoficiales de Conmebolmiembros de la prensaagentes a cargo de la seguridad interna y hasta “curiosos” con privilegiados carnets desfilaban incesantemente hacía los vestuarios, especialmente el de Boca.

La Comisión Médica designada por la Conmebol para el evento la encabezó el doctor Osvaldo Pangrazio junto a los doctores Francisco Mateu, Jorge Pagura y José Veloso. Fue el propio Dr. Pangrazio quien intentó revisar el ojo lastimado de Pablo Pérez y convencer al doctor de Boca, Pablo Ortega Gallo, “que se podía jugar, que no había impedimentos”. Pero lo inmoral y por lo tanto gravísimo fue su propuesta oficial al médico de Boca:

— Doctor (le dijo Pangrazio a Ortega Gallo), aplíquele una inyección de cortisona para que le baje la inflamación que no le hago el control antidoping, te lo garantizo.

El médico de la Conmebol intentó convencer al de Boca que Pablo Pérez podía jugar y que no había impedimentos

El médico de la Conmebol intentó convencer al de Boca que Pablo Pérez podía jugar y que no había impedimentos

El clima en ese vestuario ya era caótico y con alta predisposición beligerante antes de que expulsaran a Pangrazio ante tan indecente propuesta. Una ambulancia estaba por llegar para llevar a Pablo Pérez al Sanatorio Otamendi donde según lo dispuesto por el Jefe de Oftalmología, el prestigioso doctor Heriberto Marotta, sería examinado por el médico Alejandro Weremzuk. Al mismo tiempo una docena de dirigentes de Boca luchaban para comunicarse telefónicamente con diferentes interlocutores en procura de diversas opiniones. Todo se había convertido en insultosmaldiciones e intolerancia al momento en que cada miembro de Conmebol se asomaba a la puerta de aquel vestuario visitante.

Mientras tanto, en el Palco de Honor, se vivían otras vergüenzas.

La Conmebol a través de Fabiana Casadio, secretaria de Alejandro Domínguez desde antes que éste fuera presidente, ordenó en nombre de la institución que ninguna funcionaria o empleada mujer de River Plate podría ingresar al Palco de Honor; tampoco dejar carteras u otros implementos de trabajo. Además la Conmebol les ordenaba que la ropa a utilizar por las mujeres que habrían de trabajar en los lugares cercanos a ese palco debían “vestirse con ropa decente”(sic) en relación a llevar cubiertos los hombros, no utilizar minifaldas ni escotes pronunciados. Estas instrucciones fueron dadas oficialmente el jueves 22 de noviembre en el Auditorio de River donde se llevó a cabo la segunda reunión preparatoria con la UTEDYC (controladores de puertas e inspectores), personal de Seguridad interna y empleados del club. Por su parte River Plate ante la presentación del personal afectado sobre tan machista y discriminadora instruccióndesestimó tan ridícula orden y les indicó a sus empleadas y funcionarias que se vistiesen como prefirieren.

¿Sabrá el presidente de la FIFA, entidad que sanciona severamente la discriminación y la xenofobia expresada por cualquiera de sus actores que en la Conmebol impide que mujeres trabajadoras, funcionarias o asistentes ingresen a cumplir con su función en un Palco de Honor en el marco de un partido de fútbol?. Y otra pregunta: ¿ésta denuncia periodística de la que se hace cargo el autor no ameritaría que cualquiera de las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer hiciere una presentación ante la AFA, la Conmebol y la FIFA de manera simultanea?

Estas retrógradas instrucciones propias de la mediocridad podrían explicarnos otras dos cuestiones:

1) Las fallas de seguridad y protocolo al momento de la llegada las máximas autoridades del fútbol mundial al Monumental -Infantino, Domínguez y Tapia fueron objeto de cobardes agresiones- se produjeron bajo un esquema de protocolo que la Conmebol tomó excluyentemente a su cargo.

2) Coincide este grado de discriminación –recién ahora entendible- con una frase xenófoba pronunciada en la primera reunión de la Comisión Regularizadora de la AFA en julio de 2016. Dijo entonces la abogada paraguaya- hoy Secretaria General Adjunta de la Conmebol- Monserrat Jimenez: “Venimos a limpiar la cabeza de mafia del fútbol argentino” . Se trata de la misma funcionaria que no pudo explicar todas las irregularidades de la Libertadores 2018 y que se reiteran inexplicablemente con lo que está ocurriendo con las Listas de Buena Fe de la actual versión, un verdadero escándalo.

Domínguez, titular de la Conmebol

Domínguez, titular de la Conmebol

Mientras tanto en el Palco de Honor, Alejandro Domínguez continuaba ejerciendo fuertes presiones sobre dirigentes, oficiales, médicos y árbitros para que el encuentro se jugase a cómo diera lugar.

Una vez que se anunciara oficialmente a las 17:53 la segunda postergación -la que pasaba el encuentro para las 19.15-, se le indicó al Coordinador del encuentro, el Licenciado Mario Campos, que fuera al vestuario del árbitro uruguayo Andres Cunha para que saliese al campo de juego a calentar junto a sus ayudantes Nicolás Tarán y Mauricio Espinosa. El referí puso algunos reparos dadas las circunstancias, pero Campos se tornó más severo y enfático: “Si yo le digo que salga a moverse para que el público lo vea, usted sale al campo y no se discute más”. Puesto que se trataba de la orden de una autoridad oficial, el excelente referí oriental salió junto a sus asistentes para hacer toda la “puesta en escena”.

Al mismo tiempo Campos le pediría al cuarto árbitro Victor Carrillo (Perú) que lo acompañara al vestuario de Boca para pedirle a los jugadores que firmaran la planilla oficial con el fin de que Carrillo pudiere constatar la legítima documentación de cada actor.

Los jugadores de Boca reaccionaron nuevamente al ver la calva cabeza del excitado sexagenario, delegado de la Conmebol. Hubo insultos para él y para la institución de la que es empleado. Desde una frutera circular y profunda, comenzaron a arrojarle algunas manzanas, tal vez una banana. Las nueces y las pasas de uva que se hallaban en otras fuentes ubicadas lateralmente en el mismo recinto -cual antesala del camarín- permanecieron como mudos testigos de la nerviosa acción, pero no así las jarras con agua mineral y con jugo de naranjas. Todo cuanto había conseguido el oficial de Conmebol y pidiendo “por favor que está mi puesto en juego…”, fue que el profesor Javier Valdecantos pusiera conitos en el campo de juego. Un simulacro.

Frente a estas circunstancias, el árbitro Carrillo viendo con asombro y temor como Campos recomponía su blazer manchado y mojado, solo advirtió tímidamente:

— Entonces, si no van a firmar la planilla me voy, tranquilos señores -dijo antes de suspirar al traspasar la puerta de aquel apocalíptico camarín donde todo eran gritos, nerviosismo y confusión.

El vestuario de Boca minutos después de la agresión sufrida

El vestuario de Boca minutos después de la agresión sufrida

Pablo Pérez, Carlos Tevez y Ramón Ábila fueron informados por Campos a la Unidad Disciplinaria de la Conmebol “como autores materiales de la agresión” sin que ésta hubiese de sancionarlos de cara al partido que se terminó jugando en Madrid el último 9 de diciembre.

Infantino le pedía a Domínguez que el encuentro se jugara. Domínguez a su vez asoció a D’Onofrio para convencer a Angelici que fuera al vestuario a persuadir a sus jugadores que revean la decisión “ante tan grave situación y con consecuencias punibles…” le repetían. Angelici quedaba entre dos fuegos: lo institucional (los intereses de Boca) y lo humano (la firme posición irreductible de sus jugadores y cuerpo técnico) quienes no habrían de salir al campo de ninguna manera.

Fue en tales circunstancias que el presidente de Boca presionado por propios y extraños, aceptó firmar un “pacto entre caballeros” ante Domínguez e Infantino para que el partido se jugase al día siguiente, domingo 25 de noviembre de 2018 a la misma hora (17) y en el mismo escenario (Monumental) al conjuro de un operativo que ya no tendría como responsable al ministro de Seguridad de la Ciudad, Martin Ocampo pues la zona liberada en que fue atacado el ómnibus de Boca le costó el puesto: renunció (o le exigieron la dimisión) esa misma tarde.

A todos ellos les resultó curioso y llamativo que el presidente de la AFA no opinara ni participara en semejante situación. Será por ello tal vez que luego no fuera tenido en cuenta para las reuniones privadas entre las partes en procura de un acuerdo entre Boca, River –sus dos principales clubes afiliados- y la Conmebol, institución de la que es miembro rentado y por lo que cobra 40.000 dólares mensuales mas los viáticos durante el período en que se halle fuera de su país.

Angelici firmó un pacto de caballeros comprometiéndose a que el cotejo se iba a jugar al día siguiente (Foto: Dino Calvo)

Angelici firmó un pacto de caballeros comprometiéndose a que el cotejo se iba a jugar al día siguiente (Foto: Dino Calvo)

Antes de abandonar el estadio de River hacia la concentración en el hotel Madero, el vestuario seguía en ebullición. En su rostro Angelici simbolizaba decepción, contrariedad e impotencia.

Al mismo tiempo y en medio del caos Cristian Gribaudo, secretario del club, le mostraba su aparato de telefonía al abogado Javier Medín, (muy allegado al presidente Macri), las instrucciones por Whatsapp de “Marquitos al Tano” y éste como respuesta le exhibía las órdenes del “Uno” quien pedía todo lo que se hizo: “Revisión médica con certificados y un acta sobre los daños físicos”.

La noche del 24 de noviembre en el hotel Madero se sostuvo el clima febril vivido en el vestuario del Monumental. En la habitación de Carlos Tevez se llevó a cabo una junta de jugadores convocada por su representante Adrián Ruocco a la que se adhirió Fernando Gago. Otro grupo de jugadores fueron reunidos en la habitación de Darío Benedetto, uno de los más exaltados, por su representante Christian Bragarnik, empresario de fuerte ascendencia en Boca y actual soporte empresarial de Defensa y Justicia. Todos los jugadores se sentían respaldados por los mellizos Barros Schelotto y una parte de la dirigencia opositora.

La última esperanza que le quedaba a Daniel Angelici era que estos amigos con fuertes intereses en Boca, lo ayudaran a revertir la decisión de los jugadores. El presidente se había comprometido y quería jugar el partido en contra de la innegociable posición de Guillermo Barros Schelotto que prefería ir al “escritorio” de la Conmebol antes que poner a su equipo en la cancha. Todo fue en vano.

Carlos Tevez quien al marcharse a China le había dejado el liderazgo del vestuario a Fernando Gago pareció más unido que nunca a éste. Acaso como si ésta causa hubiese obrado como un lazo de unión afectiva.

A las 8 de la mañana del domingo 25 de noviembre de 2018, mientras comenzaban a colocarse en las adyacencias del estadio Monumental las vallas de contención para ordenar a la multitud esperada, dos dirigentes de Boca se presentaron en el Alvear Icon Hotel de Puerto Madero con la intención de entregarle en propias manos una misiva oficial del club a Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol. En la misma Boca fundamentaba la negativa a jugar y las razones de una presentación jurídica inmediata; es la que ahora se halla en el TAS. Domínguez, contrariado, no solo no los recibió, peor aún les pidió que dejaranla carta en la Conserjería y se fueran inmediatamente del lugar.

Juan Carlos Crespi entonces acompañado por Christian Gribaudo bajó a un salón de reuniones del lobby utilizado como oficina de la Conmebol, pateó la puerta, insultó a viva voz y dejó la carta a través de la cual Boca explicaba por qué no jugaría el partido ese domingoa pesar de lo pactado.

Por las dudas, un jugador de Boca de cuantiosa fortuna y fama mundial, había alertado a muchos miembros de “La 12” para que éstos y otros barras de clubes amigos, se apostaran a la salida del hotel Madero a efectos de impedir que el bus con la delegación de Boca pudiera salir.

Crespi fue hasta el hotel donde se encontraban los dirigentes de la Conmebol para entregar una carta con la postura de Boca de no jugar el partido (Foto: Télam)

Crespi fue hasta el hotel donde se encontraban los dirigentes de la Conmebol para entregar una carta con la postura de Boca de no jugar el partido (Foto: Télam)

Todo lo posterior fue un dislate de la Conmebol. Veamos algunos aspectos:

1- Reunió a la Unidad Disciplinaria (rentada) para que se expidiera. De los cinco miembros excluyó a dos: al doctor Diego Pirotta por ser argentino y representante de Boca y al brasileño Antonio Carlos Meccia, pues había interés de equipos de Brasil en caso de sanción a River o a Boca y permitir que ese lugar lo ocuparan Gremio o Palmeiras, los otros semifinalistas de la Copa.

2- No se utilizó el mismo criterio al momento de pedir que se expidiese el Comité Ejecutivo respecto de la sede de disputa pues se permitió el voto de todos incluyendo al del presidente de la AFA quien insólitamente aprobó que su clásico River-Boca (la Argentina pura) fuese trasladado a Madrid.

3- Antes que el fallo saliese sin que se conozca el “informe del árbitro” o del “veedor” (“Todo fallo deberá estar basado en el informe del árbitro o en su defecto del veedor” pieza basal de la justicia deportiva) , el propio Domínguez anticipó en Conferencia de Prensa que el partido se iría a Madrid produciendo una desdorosa ecuación invertida: el presidente no anuncia un veredicto de su Tribunal si no que el Tribunal concluye en una resolución ya anunciada por el presidente, quien es además su empleador.

4- La elección unilateral del estadio Bernabeu ya había sido acordada por Domínguez y Florentino Pérez –presidente del Real Madrid- con la anuencia de Mauricio Macri. Recordemos que estos tres poderosos hombres estuvieron o están unidos por negocios vinculados a sus empresas o ex empresas.

5- No había ninguna razón para que el encuentro no se jugase en la Argentina. Podría haber sido en River “a puertas cerradas” por la sanción impuesta o Córdoba, Mendoza, Mar del Plata. En última instancia, llevarlo a Montevideo, Santiago o Lima. Pero trasladarlo a Europa fue un despropósito ya que se priorizó el negocio de la Conmebol sobre la competencia deportiva. A la vez esta actitud bien pudo resultar antirreglamentaria. Interpretemos que dice el Reglamento de la Copa Libertadores:

• Art. 35: En caso de mediar alguna dificultad o imposibilidad para disputar un partido en la sede, fechas y horarios estipulados, quedará al exclusivo juicio de la CONMEBOL adoptar las modificaciones que considere pertinentes (no se aceptarán cambios por acuerdo de las partes). La CONMEBOL podrá a su criterio modificar fechas y horarios, cuando lo considere prudente o necesario. También, podrá cambiar la sede del encuentro como alternativa de solución.

6- ¿Cuál fue la dificultad o imposibilidad para que se hubiere podido jugar en un estadio de la Argentina?. El espíritu del articulo 35 refiere claramente a casos como “fenómenos naturales: terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas próximas a la zona de un escenario o estados de conmoción interna (Venezuela hoy)”, pero no resultaba dificultoso o imposible haberle fijado una ciudad o un estadio del país a éste encuentro. Tal alternativa no fue planteada ni defendida por los abogados de ambos clubes ni por el presidente de la AFA; antes bien, permitieron que la Conmebol les “sustrajera” el más codiciado espectáculo del fútbol argentino.

Tevez, Benedetto y Wanchope fueron algunos de los jugadores que se habían rehusado a jugar el partido (Foto: Maximiliano Luna)

Tevez, Benedetto y Wanchope fueron algunos de los jugadores que se habían rehusado a jugar el partido (Foto: Maximiliano Luna)

Algunos de los líderes boquenses que no quisieron jugar ni el sábado ni el domingo ya no están en Boca. Los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto dirigen a “Los Angeles Galaxy” de la Major Soccer League de los Estados Unidos; Pablo Pérez, víctima de la agresión e inquebrantable sostenedor por no jugar se halla en Independiente y Fernando Gago lamentablemente debió dejar el fútbol por una lesión .

En cambio Darío Benedetto, Carlos Tevez, -que tanto le debe a Angelici- al igual que Ramón “Wanchope” Ábila (quien llegó a Boca de la mano de Carlitos) dijeron que no de manera rotunda.

Esa negativa de los jugadores de Boca impidió el cumplimiento de un pacto, le quitó autoridad a su presidente, generó unas consecuencias políticas imprevisibles y les impidió, sobre todo, manejar una alternativa deportiva que en todos los casos mejoraba la que hoy transitan.

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