En el fútbol como en la vida, hay hechos puntuales que dejan enseñanzas. De esa manera, un sueño truncado puede transformarse en una base sólida para futuro proyectos.

Para eso, sólo hay que tener la capacidad de aprender de los errores. Hacer una autocrítica, buscar los que pueden mejorarse y trabajar sobre ello.

Eso parece haber hecho este San Martín liderado por Darío Forestello. Hace menos de un mes perdió un partido inexplicable que le quitó la chance de subir a la Superliga por la vía más rápida. Aquella tarde en Adrogué el equipo no fue el mismo que superó mil y una contingencias durante la segunda parte del torneo, y que acortó la brecha con los de arriba de manera asombrosa.

Ese día, San Martín fue casi una sombra contra Brown. Entró dormido; le marcaron goles en los primeros minutos; le costó generar juego asociado y en el complemento casi no pateó al arco.

Pero viendo la producción de los últimos dos juegos se puede decir que supo transformar toda esa tristeza por no lograr el primer objetivo, en combustible para ir en busca del segundo boleto a la máxima categoría.

En la ida contra Agropecuario, realizó un planteo inteligente. Jugó concentrado, maniató a su rival, lo llevó al terreno que le convenía y se trajo un resultado que lo dejó bien parado de cara a la revancha. Es verdad que, quizás, podría haberlo ganado. Pero tuvo la virtud de no pasar sofocones y volver con medio pasaje a la final en el bolsillo.

Y el domingo, la estrategia fue perfecta. San Martín mostró solidez en todas sus líneas, buen fútbol y contundencia; armas claves para ir en busca de la gloria.

Más allá de que el envión anímico que puede haber producido el pasaje agónico en la serie contra Villa Dálmine, está clarísimo que “Yagui” tuvo la virtud de recuperar a sus soldados de un tropezón inesperado.

El “Santo” luce renovado, fresco y de buen ánimo. Esa es una buena noticia para encarar las finales.

Recuperó a “Caco”
En el segundo tiempo contra Villa Dálmine mostró signos de recuperación. En el juego de ida con Agropecuario tuvo pasajes de buen fútbol y en la revancha volvió en toda su dimensión. Matías García (foto) es un jugador determinante para San Martín. Cuando está bien genera el fútbol necesario para lograr grandes cosas. Si mantiene ese nivel será clave en la serie decisiva.

Otra vez decisivo
Al igual que en la parte final del torneo donde San Martín logró el título en el Federal A, Gonzalo Rodríguez (foto) volvió a ser decisivo. En las semifinales contra “Agro”, se mostró incisivo, metido en el juego y desequilibrante. El domingo leyó bien el partido y generó la jugada del 1-0. También armó una “contra” que pudo haber terminado en el cuarto gol. Otra pieza esencial para el “Santo”.

Chau distracciones
Luego del angustiante pasaje en cuartos contra el “Viola”, San Martín no volvió a recibir goles. Se vio un equipo bien metido, que bajó achicó el margen de error. En 180’ casi no pasó sofocones contra el “Sojero”. Eso deberá potenciar cuando juegue las finales.

El equilibrio justo
Alejandro Altuna se afianzó en una posición difícil y comenzó a ser determinante. Él, Juan Galeano, Matías García y Walter Busse aportaron equilibrio a un equipo que, parece, aprendió a moverse en cada cancha y manejar las diferentes situaciones.

Gran estado físico
El trabajo del PF Diego Burkhard rindió los frutos. San Martín termina “entero” todos los partidos. Pese al desgaste que hace el equipo, los jugadores llegan al minuto 90 en un nivel óptimo. Sin dudas, un gran acierto del cuerpo técnico.

El “as” de espadas
Si bien fue decisivo durante toda la segunda parte, el trabajo de Claudio Bieler durante el Reducido es espectacular. Gol y asistencia con Dálmine; mientras que contra Agropecuario le sirvió el tanto a Matías García y marcó por duplicado.