Una pareja quiere dar la vuelta al mundo en un Fiat 600

619   9/06/2017 Juan Silver

Rodrigo Terrén no se pudo quedar quieto desde el momento en que recorrió los distintos parques nacionales en bicicleta. La experiencia realizada hace cuatro años atrás le cambió la mirada sobre el mundo y, desde entonces, busca conocer y retratar con su lente los nuevos lugares y personas que se cruzan en el camino.

 

Ahora, el fotógrafo nacido en Tigre, provincia de Buenos Aires, se encuentra viajando desde hace seis meses a bordo de un Fiat 600, al que apodó La Aceituna Verde, que busca unir Argentina con Alaska, para luego dar la vuelta al mundo.

 

El viaje que inició junto a su novia, Jimena Melcon, comenzó en diciembre del año pasado desde su ciudad natal y hoy tendrán a Neuquén como escenario, donde realizarán una charla sobre la fotografía y su experiencia (ver aparte). Luego de pasar por esta ciudad, la pareja seguirá su aventura por Mendoza, con las intenciones de cruzar a Chile y comenzar a subir por el continente.

 

La elección del modelo del auto surgió de la pareja cuando decidió dejar todo y embarcarse en esta nueva aventura. “Es un auto que nos gustó a los dos y cada día que agarrás la ruta es una anécdota”, graficó Rodrigo.

 

En el primer tramo, los viajeros recorrieron Uruguay y llegaron a la frontera con Brasil. Luego retomaron el camino por la Ruta 3, donde bajaron hacia el sur y recorrieron Puerto Madryn, Esquel, El Bolsón y llegaron a las localidades de la cordillera neuquina.

 

Cuando arribaron a San Martín de los Andes, la búsqueda de alojamiento llegó casi sin buscarlo. En un primer momento se acercaron a las oficinas de Turismo, pero en esa oportunidad no pudieron acceder a un intercambio.

 

En la búsqueda tocaron las puertas de la Iglesia, donde el cura los recibió y los escuchó. “A los treinta segundos nos dio la llave de un albergue y nos hospedamos ahí por dos días”, contó Rodrigo.

 

Las vueltas de la vida, o en este caso del viaje, hicieron que en ese momento se cruzaran con una familia nómade local que inició su camino desde la ciudad cordillerana hacia Alaska a bordo de un colectivo. Los integrantes de Mucha luz por América se encontraban en la zona y los invitaron a pasar unos días en una casa en el medio de la montaña.

 

La autogestión con talleres de fotografía y venta de postales junto a la solidaridad de la gente, de los integrantes del Club del Fitito y otros gestos humanos les permiten a Rodrigo y a Jimena seguir su camino y cumplir su sueño.

 

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