Fundacion María de los Angeles

¿Qué hace Susana Trimarco con los millones que recibe por subsidios?

2138   29/03/2015 Gastón Banegas

Es así se simple: Susana Trimarco maneja fondos millonarios, con poco control oficial y sin la rendición pertinente. “Es una aspiradora, la mina no para de pedir guita”, dijo hace unos años a este periodista uno de los funcionarios que supo manejar los subsidios que el gobierno aporta a puntuales ONG.

Jamás lo admite públicamente, pero ante la Justicia Trimarco sí reconoció que cobra dinero permanente de Presidencia de la Nación y del Gobierno de EEUU. Respecto de esto último, la madre de Marita Verón admitió a fojas 74 del expediente que investiga la desaparición de su hija haber cobrado entre 40 y 60 mil dólares regularmente.

Con relación a los fondos de la Nación, se trata de unos 300 mil pesos por mes desde el año 2007 y, por fuera del circuito oficial, extemporáneos otorgamientos de Aportes del Tesoro Nacional que llegan a la cuenta del Banco Nación que Trimarco tiene en la sucursal Plaza de Mayo. Quien maneja esa plata, con precisa discrecionalidad, es su abogado defensor, Carlos Garmendia.

A esos dineros deben sumarse los fondos que le aportan de manera incesante diversas provincias. Uno de ellos generó todo un escándalo en noviembre del año pasado: fue por el aporte de dos millones 400 mil pesos que Córdoba autorizó a pagar a la Fundación “María de los Ángeles”, según la resolución 423-99/2013, norma que, curiosamente, no se publicó en el Boletín Oficial.

Cuando esto salió a la luz, puntuales referentes que luchan contra la trata de personas pusieron el grito en el cielo. Por caso, Alicia Peresutti, de la ONG Vínculos en Red acusó ante El Diario de Villa María: “Las ONG nos preguntamos por qué, si hay un refugio estatal para víctimas, se tiene que bancar a un privado, y con semejante cifra (…) ¿Cuántas mujeres hay, que nadie sabe ni conoce?”.

Y agregó un dato inquietante: “Parece que todo esto responde a medios extorsivos. Después de un discurso violento, (siempre) aparece el dinero”.

Por otro lado, Myriam Lesa, de la Red Antimafias dijo que “el subsidio a la fundación (de Trimarco) es una burla. Nunca se llamó a gente capacitada para preguntar cómo funciona el refugio”.

Asimismo, luego de cuestionar el funcionamiento de la fundación María de los Ángeles en Córdoba, añadió: “El trato no es igualitario; las ONG que no nos relacionamos con la política, la remamos de nuestro bolsillo”.

En Tucumán, provincia de la que es oriunda Trimarco, tampoco escasean los señalamientos. Desde hace unos meses, el diputado del FR Ricardo Bussi viene pidiendo explicaciones por $ 1,5 millón que le fueron otorgados a la organización liderada por la madre de Marita Verón. Al mismo tiempo, al legislador le gusta recordar que la misma fundación ya recibió cinco millonarios subsidios provinciales.

La primera reacción de Trimarco ante el pedido de explicaciones fue la menos esperada: “Que Bussi se calle el pico”, dijo. Eso sí, nunca dio explicación alguna sobre el dinero recibido.

La pregunta es casi obvia a esta altura: ¿Qué hace la madre de Marita Verón con la millonada de dinero que recibe y del cual jamás rinde cuentas?

La propia Trimarco hace silencio al respecto, aún cuando las voces que piden explicaciones se multiplican año a año. La mujer solo atina a decir que no “hace política” con las víctimas y que por ello los casos no trascienden. “Las identidades de las mujeres que asisto deben ser resguardadas”, asegura.

Y allí aparece un nuevo interrogante: ¿Por qué debe ser resguardada la identidad de una persona que ya fue debidamente rescatada? ¿No sería útil y productivo que esas mismas mujeres dieran su testimonio de vida para evitar que avance el aberrante delito de trata de personas?

La realidad indica que la mayoría de los rescates que proclama Trimarco son ficticios. Uno de los que desnudó esa realidad es el ex Comisario General de Tucumán, Hugo Sánchez, quien asegura que los números de chicas recuperadas por la madre de Verón no coinciden con las estadísticas oficiales.

“Valoro y respeto el trabajo de la señora Trimarco, pero sus cifras no coinciden con las nuestras. Llegó a decir que había recuperado 40 adolescentes en La Rioja. No hay ningún tipo de actuación policial ni judicial al respecto, ni en Tucumán ni en La Rioja”, aseguró el funcionario en mayo de 2008.

Los mismos reparos han sido expuestos en diversos lugares de la Argentina, todos en el mismo sentido. ¿Cuál es la identidad de las mujeres rescatadas por Trimarco? ¿Por qué sus estadísticas no coinciden con las investigaciones judiciales de marras?

Quien escribe estas líneas viene desafiando desde hace años a la madre de Marita para que, de los más de mil doscientos casos que proclama en su haber, muestre al menos la identidad de 50 mujeres rescatadas por ella. Su respuesta se ha limitado al mero insulto contra este cronista, sin mostrar un solo caso puntual.

La injuria le permite a Trimarco evitar dar explicaciones. Ni siquiera Jorge Lanata consiguió que la mujer explicara en qué gasta el dinero que le es aportado. “No sé en qué gasta esos millones, a lo mejor tiene gente trabajando”, dijo irónicamente el periodista a fines del año pasado. Prontamente fue acusado de “golpista”.

La realidad es incómoda, pero debe ser dicha con todas las letras: la madre de Marita Verón pasó de la más absoluta miseria —en 2003 no tenía siquiera calefón en su casa— a ostentar un nivel de vida que hasta los más adinerados podrían codiciar.

Tiene una mansión carísima en Tucumán y un par de automóviles —con oportunos vidrios polarizados— manejados por un chofer personal que cobra un jugoso salario del Estado.

A esto se suman sus exóticos gastos, que se reflejan con claridad en su propio vestuario cotidiano, el cual fue madurando —de 2003 a la fecha— de manera envidiable.

Es probable que la raíz del mutismo de Trimarco respecto a los millonarios fondos que recibe radique justamente en este último tópico. ¿Cómo admitir que los cientos de miles de pesos que percibe mensualmente para luchar contra la trata de personas en realidad los utilice para satisfacer sus propios lujos?

Lo aquí revelado no es ningún secreto, es algo que muchos periodistas conocen y prefieren callar. Hoy Trimarco es una suerte de “vaca sagrada”, como en su momento lo fue la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Ergo, defender su causa es políticamente correcto.

Sin embargo, nada es eterno y, más temprano que tarde, el escándalo rozará indefectiblemente a la madre de Marita. ¿Será la remake del aquelarre generado por el caso “Sueños Compartidos”?

Por ahora, es imposible aventurarlo. Aunque algo está claro: por más esfuerzo que se haga, jamás se podrá tapar el sol con un dedo.

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