Caso AMIA

Una revista brasilera afirma que hubo una conspiración entre Argentina e Irán

"Chavistas confirman conspiración denunciada por Nisman", tituló Veja, basándose en el testimonio de exiliados venezolanos.

132   14/03/2015 Gastón Banegas

La revista Veja de Brasil publicó en su edición de hoy que el acuerdo entre Argentina e Irán que el fiscal Alberto Nisman denunció días antes de su muerte habría tenido su punto de arranque en una conversación que se produjo en enero de 2007 en el Palacio de Miraflores, en Caracas, entre los ex presidentes Hugo Chávez y Mahmud Ahmadinejad e involucró “grandes cantidades de dólares” destinados al gobierno argentino provenientes de Irán.

En esa trama se inscribe, según Veja, el renovado interés de Irán en el avance nuclear de la Argentina, la compra de bonos locales por parte del gobierno de Venezuela y la transferencia de dinero en efectivo “de Caracas a Buenos Aires” que resultó “menos refinada y más problemática” y que salió a la luz descubrirse en Aeroparque la valija que traía Guido Antonini Wilson con una remesa de U$S 800 mil, en agosto de 2007.

Bajo el título “Chavistas confirman conspiración denunciada por Nisman” y basado en el testimonio de al menos “tres de los doce” exiliados en Estados Unidos que desde 2012 colaboran para aportar datos sobre la “participación del gobierno de Caracas en el tráfico internacional de drogas y apoyo al terrorismo”, la revista publicó que “en canje por dinero, Irán pidió que la autoría del atentado (a la AMIA) fuese encubierta”.

“Los argentinos debían compartir con los iraníes también su larga experiencia en reactores nucleares de agua pesada, un sistema anticuado, caro y complejo, pero que permite la obtención de plutonio a partir del uranio natural”, añadió Veja.

La publicación reproduce un diálogo entre ambos presidentes “de unos quince minutos, en la mañana del 13 de enero de 2007, un sábado”, que presenció uno de los exilados y que comenzó con el pedido de “un favor” por parte de Ahmadinejad a Chávez:

“A: – Es un asunto de vida o muerte. Preciso que intermedie junto a la Argentina una ayuda para el programa nuclear de mi país. Precisamos que la Argentina comparta con nosotros la tecnología nuclear. Sin su colaboración será imposible arrancar en nuestro programa.

CH: – Muy rápidamente. Yo lo haré, compañero”.

A: – No se preocupe por los costos que involucre la operación. Irán respaldará con todo el dinero necesario para convencer a los argentinos. Tengo otra cuestión. Preciso que usted desmotive a la Argentina a que continúe insistiendo con Interpol para que capture a las autoridades de mi país”.

CH: – Yo me encargaré personalmente de eso”.

El largo artículo de Veja hace referencia a un libro de “un periodista cubano-americano Casto Ocando, escrito sobre la base de documentos del FBI sobre Antonini” y señala que “Caracas estaba dispuesta a pagar 2 millones de dólares por su silencio”. También dice que “Chávez estaba dispuesto a todo para encubrir el origen del dinero, inclusive asumir las culpas por la remesa, atribuyéndola a PDVSA”.

“Lo que Ocando no sabía y ahora se sabe, es que los recursos venían de Irán, que hacían una escala en Venezuela y de la misma forma era enviado a la Argentina: en valijas”, añadió la publicación en base a sus fuentes. También reveló que “del lado argentino, la interlocutora” era la ex ministra de Defensa, Nilda Garré, actualmente embajadora ante la OEA y que, según los “desertores chavistas”, fue “Chávez quien le pidió a Néstor Kirchner que la nombrara”.

Según la fuente de Veja, cuando el presidente de Venezuela y la embajadora argentina “se encontraban en el despacho del líder venezolano en el Palacio de Miraflores, los sonidos de la fiesta podían ser oídos desde lejos”. “No puedo afirmar que el gobierno de la Argentina entregó secretos nucleares, pero sé que recibió mucho (sic) tanto por medios legales (títulos de deuda) e ilegales (valijas de dinero) en cambio de algo bien valioso para los iraníes”, añadió uno de los entrevistados.

Otros de los chavistas exilados afirmó que “en la Argentina, quien tenía esos secretos era la ex embajadora Garré”, ya como ministra de Defensa, cuando abandonó la embajada en Caracas. Por último, el artículo explicó que existen “semejanzas entre los reactores nucleares de Atucha y de Arak en Irán, ya que ambos fueron planeados para producir plutonio, elemento esencial para producir armas atómicas”.

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