Con retoques, Macri firmó el convenio por Vaca Muerta

153   1/02/2017 Lopez Jorge

Fue el saludo más sentido de los que Mauricio Macri regaló ayer en el Salón Blanco de la Casa Rosada. El Presidente lo miró fijamente, le sonrió y palmeó dos veces la espalda del senador del MPN Guillermo Pereyra, también secretario General del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa desde 1984. Es uno de los gremialistas que más veces visitó al jefe de Estado en Olivos y en la Casa Rosada en sus primeros trece meses de gestión. La última vez -en público- había sido el 10 de enero para presentar el nuevo convenio de explotación de Vaca Muerta, la punta de lanza de los nuevos acuerdos sectoriales que impulsa el Gobierno ante empresarios y sindicalistas. Sin embargo, en aquella oportunidad no se firmó ningún documento que comprometiera a las partes y comenzaron las suspicacias. Muchos pensaron que el acuerdo se caía.

Algunos de los voceros autorizados en la Casa Rosada explicaban que existió una discusión interna entre los equipos de comunicación para saber si valía la pena volver a comunicar la misma noticia que hace 21 días. Sirvió además para atemperar el anuncio de un aumento de luz (al que también se refirió el Presidente). Lo que no dijeron fue que las negociaciones sí se endurecieron en los últimos días. El principal problema fue el artículo número 3 del convenio, que se refería a la repuesta exención del 10% por “zona desfavorable”, que contempla para la región patagónica la nueva ley de Ganancias. Los sindicalistas impusieron allí su posición.

Pereyra devolvió en público las gentilezas. “No hay una flexibilización, sino buenas condiciones para el gas no convencional. No se toca el convenio laboral. No estuvo en riesgo la firma en ningún momento, había que llegar a un acuerdo. (El Presidente) está abierto al diálogo, que faltó durante 12 años”, ponderó ante los medios. El ministro de Trabajo Jorge Triaca -que llegó retrasado al acto también coincidió con el diganóstico de Pereyra.

El convenio -en el que intervinieron el Gobierno nacional y el de Neuquén, YPF, empresas del sector y los gremios- reduce los costos laborales, con la esperanza de potenciar la inversión extranjera y las exportaciones, extiende además el Plan Gas, que garantiza un precio mínimo a los productores.

Para este año se anunciaron inversiones por 5 mil millones de dólares. “Esperemos que cada vez vengan más apostando con estos acuerdos a invertir miles de millones de dólares por año, y que de esta manera logremos salir de algo que todavía nos cuesta entender por qué nos pasó; porque cada uno de esos barcos que ingresaron a la Argentina trayendo gas, fueron cientos de puestos de trabajo de argentinos que perdimos”, reflexionó el Presidente en su breve discurso de nueve minutos y en alusión a la pérdida de la autonomía energética durante el kirchnerismo.

Lo acompañó -además de Triaca- el ministro de Energía Juan José Aranguren. En primera fila se ubicó el ministro de Ambiente Sergio Bergman.

Rubricaron el acuerdo el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez; Pereyra, el secretario general del Sindicato de Personal Jerárquico de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Manuel Arévalo; el presidente de YPF, Miguel Ángel Gutiérrez; y los directores ejecutivos de Pan American Energy, Marcos Bulgheroni, y de Total Austral, Jean-Marq Hosanski. El Presidente volvió a mimar a los gremios. “Aceptaron modernizar la organización del trabajo para lograr mayor eficiencia”, sentenció antes de la reunión que la cúpula de la CGT mantendrá mañana.

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