Ordenaron la detención de una promotora que manejaba una red de prostitución Vip

María Elizabeth González, alias "Lizz", trabaja para varias discos. El juez Martínez de Giorgi ordenó su detención por conformar una red de trata junto a dos cómplices europeos que llegaba hasta cabarets del norte de Italia

1005   16/05/2018 Juan Silver

La cuenta de Facebook de María Elizabeth González, más conocida como “Lizz”, todavía explota entre selfies hot en piletas o en bikini y videos de fitness, entrenando en calza en un gimnasio o estirada sobre la cubierta de un yate en el Delta, un plato de fideos cintita con rodajas de salchicha exhibido orgullosamente en el muro. Hay invitaciones a discos que “Lizz” hacía, con listas para entrar gratis y ofertas de mesas en sectores VIP: lugares como Enigma en Quilmes, fiestas privadas con DJ en Palermo, clubes como Sitges sobre la avenida Córdoba, Malibu sobre la calle Niceto Vega, o Kika, según ella misma.

 

Tenía otras ocupaciones, aparentemente. En paralelo ofrecía suplementos dietarios y fórmulas para desarrollo muscular. “Quiero”, le dice un entusiasta en un comentario, señalando un tarro blanco de suplementos. “Lizz” le promete que apenas tenga stock le lleva. González aseguraba también ser modelo y vedette, aunque no se le conoce ninguna campaña de moda, desfile u obra de teatro. Apenas unas fotos hot en un sitio web publicadas meses atrás a modo de presentación. Tiempo atrás, “Lizz” le confió a un hombre del espectáculo que ser modelo no le había resultado, que había vuelto a trabajar en boliches con su viejo negocio: llevar mujeres a sectores VIP.

 

“Lizz”, por lo visto, tuvo un plantel, su propio plantel, de chicas jóvenes. “#staffLizzGonzález”, subtituló una foto a mediados del año pasado, cinco de ellas sonriendo en una discoteca de la calle Roosevelt, una fiesta de reggaetón. Las caras se repiten en el álbum: las chicas posan una y otra vez en discotecas, entre humo de máquina.

 

El hashtag quizás esconda algo mucho más grave. Esta mañana, González aguardaba en la alcaidía de Comodoro Py en el Juzgado Federal N° 5, subrogado por el fiscal Marcelo Martínez de Giorgi, para ser indagada poco después del mediodía. Una investigación del secretario Pedro Diani llevó a que la modelo y RRPP fuera arrestada en su casa de la calle Jean Jaurés.

 

Cuatro mujeres declararon contra ella en un expediente que se originó en la PROTEX, el ala de la Procuración encargada de investigar delitos de trata de personas: la acusaron de captarlas y engañarlas durante 2017 para que sean enviadas a Europa a prostituirse con su libertad y movimientos restringidos en cabarets del norte italiano como Charme en Pisa o L’Olimpia en Viterbo, lugares de luces rojas y sillones de cuerina blanca.

 

“Lizz” no habría actuado sola: dos hombres italianos, padre e hijo, que la Justicia federal ya identificó, serían los capitalistas y regentes. El hijo, aparente organizador del esquema, a cargo de viajes y documentación, era el contacto de González. El padre ya tiene un pedido de captura ordenado por Martínez de Giorgi.

 

La mecánica es clásica, repetida en otros casos argentinos de trata de personas internacional: captación, generación de supuestas deudas tras la inversión de los proxenetas para llevar a las mujeres a Europa, cobros mafiosos y vigilancia de movimientos.

 

Las mujeres hablaron de una oferta de prostitución que no era explícita, enmascarada, arreglos de “coperas” y “presencias”, bailar de modo sugerente ante clientes, ir “a cenar”. El incentivo a prostituirse vendría después. La “deuda” era descontada por el capitalista italiano de sus ganancias, que controlaba sus contactos, salidas y comunicaciones.

 

“Lizz”, de acuerdo a las imputaciones en su contra, aprovechaba su rol en la noche para conocer chicas, con tratos que cerraba en su casa o en el patio de comidas del shopping Abasto.

 

 

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