12 años de prisión al joven que provocó la tragedia de la avenida Kirchner

1502   20/12/2017 Lopez Jorge

Después de cinco horas de deliberación, los jueces de la Sala III de la Cámara Penal condenaron a 12 años de prisión a Lucas Mariano Jiménez, al considerarlo culpable de la muerte de Nancy Ramírez y de gravísimas lesiones que sufrió un grupo de jóvenes.

El falló confirmó que Jiménez conducía un Chevrolet Aveo por avenida Kirchner al 1.500 cuando atropelló a ocho jóvenes. Por ese impacto, Ramírez, quien estaba embarazada, falleció en el acto; mientras que Camila Ocaranza, que tenía 14 años, y sufrió daños físicos y psicológicos irreversibles; Jorge Martínez y Carolina Fernández sufrieron traumatismos encefalocraneales; y Rita López, fracturas expuestas y tuvo que ser operada. La condena fue por homicidio simple con dolo eventual, en concurso ideal con lesiones gravísimas, lesiones graves y lesiones leves.

Los magistrados ordenaron, además, que se revoque el cese de prisión preventiva y que esta medida sea prorrogada por seis meses. Por ello, al finalizar el debate, el condenado fue esposado y trasladado por la guardia hasta la Alcaidía de tribunales.

También dispusieron que se investigue la posible comisión del delito de falso testimonio de los testigos Florencia AndreaSaid Yafar y Juan José Aranzazu. Finalmente, determinaron que las víctimas y sus familiares reciban asistencia gratuita por parte del Ministerio de Salud de la provincia. Los fundamentos del fallo serán leídos el 5 de febrero.

“Siento bronca y dolor porque esperaba una pena mayor para esta persona, quien actuó sin ningún remordimiento y nos destrozó la vida”, resumió Rosana Ramírez, mamá de Nancy, víctima fatal de la tragedia.

La jornada

Buena parte de la expectativa del fallo estaba centrada en que no había antecedentes de condenas en los tribunales locales por la figura de dolo eventual. En ese sentido, los representantes de las víctimas remarcaron los alarmantes datos de víctimas de tragedias viales en Argentina. De acuerdo a los datos de la Organización Luchemos Por La Vida, 20 personas fallecen cada día en el país en accidentes viales. En 2016, hubo 386 víctimas fatales por causas de siniestros viales en Tucumán.

“Esto no puede seguir sucediendo. No tomamos conciencia. Nadie hace nada ni hay controles”, había advertido el defensor oficial de Menores e Incapaces, Silvio Maza Villalba, antes de que se conociera el fallo.

Lucas Mariano Jiménez se negó aquella madrugada del 24 de septiembre de 2013 a someterse a un dosaje alcohólico. El estado de ebriedad del conductor pudo demostrarse a través de un estudio médico de Sanidad de la Policía, practicado cuatro horas después al condenado, que fue avalado por el Cuerpo Médico Forense. Un perito en accidentologia señaló, inclusive, que conducía a más de 100 kilómetros por hora cuando arrolló a las víctimas.

La rueda de alegatos comenzó con la exposición del fiscal de Cámara, Carlos Saltor. “Jiménez dijo que no sintió que había chocado a nadie. Luego dijo que se negó a someterse al dosajes alcohólico porque estaba nervioso. Él era consciente del riesgo que asumía. La autoría del imputado quedó acreditada”, resumió el letrado.

Para demostrar el dolo eventual, el abogado se sustentó en la velocidad, en el estado de ebriedad, la cantidad de gente que había en la zona, en que Jiménez se retiró del lugar y en que, al contar con una licencia de manejo, “conocía los deberes que le correspondían y los riesgos que implica conducir”.

Así, pidió una condena de nueve años por los delitos de homicidio simple en concurso ideal, con lesiones graves y gravísimas, con dolo eventual.

El querellante Gustavo Carlino, en representación de Ocaranza, detalló el recorrido nocturno que realizaron Jiménez y sus amigos aquella noche. Señaló que a las 22.30 asistieron a un recital en plaza Independencia; a las 2.30 fueron a un boliche de 9 de Julio y General Paz; y a las 4.30 embistió al grupo de amigos que estaba en un refugio de colectivos, en la ex avenida ex Roca al 1.500.

“No me cabe duda de que ahí comenzó una crónica de una muerte anunciada, porque ya estaban ingiriendo bebidas alcohólicas”, aseguró. “Esta condena debe ser ejemplificadora y marcar un antes y un después”, pidió Carlino, quien solicitó una pena de 15 años y la detención del acusado.

La defensa

Desde la defensa de Jiménez, los abogados Bernardo Torti y Juan Carlos Albornozafirmaron que se trató de una causa armada por un funcionario judicial. La estrategia defensiva consistió en sostener que Jiménez perdió el control de su auto a causa de una pedrada en el parabrisas y que no advirtió la presencia de las víctimas.

“El ex fiscal Guillermo Herrera fue quien sostuvo maliciosamente este proceso. Había que hundirlo porque era hijo de un comisario. Herrera contaminó la verdad”, manifestó Albornoz. Así, solicitó la absolución.

El último testigo en declarar fue Juan José Cata, perito en accidentologia. El experto hizo hincapié en que “la velocidad del vehículo no podría se inferior a 100 kilómetros por hora”, teniendo en cuenta las huellas de frenado dejadas por los neumáticos del vehículo sobre el asfalto.

Últimas palabras

“Lo que pasó esa noche fue un accidente. Hice lo que estaba a mi alcance para evitarlo, pero no fue suficiente”, expresó Jiménez, sentado frente al Tribunal. Esas fueron las últimas palabras del entonces acusado, antes de que los jueces pasaran a deliberar.

“A las víctimas las hubiera querido acompañar, pero tenía restricción de acercamiento”, agregó. También se dirigió a los familiares de las víctimas, a quienes les dijo que los “acompañaba en su dolor”.

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