Instalarán radares de velocidad y reductores en la avenida Perón

282   16/08/2017 Lopez Jorge

Es martes por la mañana. El secretario de Transporte de la Provincia, Benjamín Nieva, se encontraba a un costado de la avenida Perón, en Yerba Buena. Lo acompañaba el intendente de esa ciudad, Mariano Campero. En el asfalto han colocado conos y carteles que dicen: “velocidad controlada por radar”. Ayer, los gobiernos provincial y municipal montaron un operativo conjunto de seguridad vial en esa avenida.

Durante dos horas, aproximadamente, verificaron el paso de vehículos sobre el carril norte de esa arteria. El control se realizó a unos 500 metros, aproximadamente, de cruce con el canal Caínzo – Las Piedras. “Sabemos sobre las implicancias que tiene la Perón. En una hora, pasaron 250 vehículos. El 40 %, iba con exceso de velocidad”, especificó Nieva. Luego, Campero aclaró que el máximo no debe superar los 60 kilómetros por hora.

No obstante ese límite, los autos con exceso iban, en su mayoría, a casi 100 kilómetros por hora en promedio. Según Nieva, en los próximos días habrá más controles.

El gran gimnasio a cielo abierto

La Perón se ha convertido en el gran gimnasio a cielo abierto de la zona oeste del Gran San Miguel de Tucumán. Miles de corredores, ciclistas y caminantes la recorren a diario haga frío o calor.

Estas son las personas más expuestas a convertirse en víctimas de accidentes de tránsito.

Por ese motivo, la Municipalidad de Yerba Buena anunció que colocará reductores de velocidad que estarán antecedidos por cintas reflexivas de pintura termoplástica. De hecho, esas marcas han sido pintadas hace unas semanas en el cruce con Bascary, al que han tomado como caso testigo. Lo que resta es instalar los lomos de burro. “Usaremos los modelos en los que el vehículo queda arriba, por completo”, especifica el jefe de Gabinete, Manuel Courel.

De acuerdo con los cálculos del funcionario, con esta iniciativa -que ha sido dibujada por estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán- se reducirá la velocidad del tráfico, aunque sin quitarle fluidez. La tarea tiene un coste de unos $ 500.000 por empalme, y la concretarán con fondos propios. Si los gobernantes verifican que el plan fructifica, lo copiarán en otras esquinas.Es martes por la mañana. El secretario de Transporte de la Provincia, Benjamín Nieva, se encontraba a un costado de la avenida Perón, en Yerba Buena. Lo acompañaba el intendente de esa ciudad, Mariano Campero. En el asfalto han colocado conos y carteles que dicen: “velocidad controlada por radar”. Ayer, los gobiernos provincial y municipal montaron un operativo conjunto de seguridad vial en esa avenida.

Durante dos horas, aproximadamente, verificaron el paso de vehículos sobre el carril norte de esa arteria. El control se realizó a unos 500 metros, aproximadamente, de cruce con el canal Caínzo – Las Piedras. “Sabemos sobre las implicancias que tiene la Perón. En una hora, pasaron 250 vehículos. El 40 %, iba con exceso de velocidad”, especificó Nieva. Luego, Campero aclaró que el máximo no debe superar los 60 kilómetros por hora.

No obstante ese límite, los autos con exceso iban, en su mayoría, a casi 100 kilómetros por hora en promedio. Según Nieva, en los próximos días habrá más controles.

El gran gimnasio a cielo abierto

La Perón se ha convertido en el gran gimnasio a cielo abierto de la zona oeste del Gran San Miguel de Tucumán. Miles de corredores, ciclistas y caminantes la recorren a diario haga frío o calor.

Estas son las personas más expuestas a convertirse en víctimas de accidentes de tránsito.

Por ese motivo, la Municipalidad de Yerba Buena anunció que colocará reductores de velocidad que estarán antecedidos por cintas reflexivas de pintura termoplástica. De hecho, esas marcas han sido pintadas hace unas semanas en el cruce con Bascary, al que han tomado como caso testigo. Lo que resta es instalar los lomos de burro. “Usaremos los modelos en los que el vehículo queda arriba, por completo”, especifica el jefe de Gabinete, Manuel Courel.

De acuerdo con los cálculos del funcionario, con esta iniciativa -que ha sido dibujada por estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán- se reducirá la velocidad del tráfico, aunque sin quitarle fluidez. La tarea tiene un coste de unos $ 500.000 por empalme, y la concretarán con fondos propios. Si los gobernantes verifican que el plan fructifica, lo copiarán en otras esquinas.

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