Intentó correr a los ladrones de su local a naranjazos y recibió dos balazos

“Hizo eso porque no sabía cómo reaccionar”, dijo la hija de la comerciante que se recupera de las heridas. La mujer aún tiene alojada una de las balas en el muslo. La otra le impactó en el abdomen. La queja de los vecinos.

389   17/11/2016 Gastón Banegas

Primero se escucharon gritos. Luego, dos disparos. Por último, el motor de una motocicleta alejándose a toda velocidad. Cuando los vecinos del barrio Vial III salieron a ver qué había pasado, se encontraron con Carmen Estela Hernández herida. La mujer -dueña de la despensa de la zona-, sangraba en el abdomen y en una pierna. Todavía en pie, vociferaba furiosa contra los dos ladrones que escapaban hacia el sur, con las manos vacías.

“Ellos ya habían estado en el negocio temprano. Son dos hombres como de 30 años. Uno de ellos es morocho, de nariz grande, no muy alto. Primero compraron chicles y se fueron en su moto. Después volvieron a pasar, pero el negocio estaba lleno y siguieron de largo. Cuando se fueron todos los clientes, los ladrones volvieron”, contó Agustina Rivas, la hija de la mujer herida.

La segunda vez que ingresaron al negocio, el reloj marcaba las 16 del martes. Uno de ellos le pidió a Hernández (de 47 años), que le preparara un jugo. La mujer tomó un cuchillo y se dispuso a cortar las naranjas que tiene en la parte delantera de su despensa mientras uno de los supuesto clientes se quedó atrás.

El enfrentamiento

“Mientras estaba cortando, se dio cuenta que uno de los hombres se había puesto atrás de la máquina de cortar fiambre, cerca de la caja. Mi mamá le gritó y lo amenazó con el cuchillo para que se fuera”, señaló la joven Rivas, de 19 años.

Furiosa, la dueña del local les siguió gritando a los ladrones mientras estos caminaban hacia la vereda. Cuando la mujer llegó a la puerta de su negocio, vio que tenía a mano las mismas naranjas que estaba cortando para ellos y comenzó a arrojárselas.

“Hizo eso porque no sabía cómo reaccionar, estaba muy nerviosa. Cuando las naranjas les comenzaron a caer encima, el mismo ladrón que se había acercado a la caja, sacó un arma y le disparó. El primer tiro le pegó en el abdomen. Ella después nos contó que, con la adrenalina del momento, ni lo sintió. El segundo se lo pegaron a los pocos segundos en el muslo, y ese sí le dolió mucho”, relató su hija.

La familia contó que es la primera vez que los asaltan, pero que “el barrio se puso feo desde hace unos años, cuando levantaron las casas del Manantial Sur y empezó a llegar gente del ‘Triangulito’, ‘Villa Piolín’ y otros lugares”.

Al rescate

Mariana Monserrat, una vecina, escuchó los tiros y salió corriendo a ayudar a su vecina. “La llevé hasta el CIC del Barrio Smata que está acá cerca, a media cuadra. Ahí esperamos hasta que una ambulancia la vino a buscar para llevarla Centro de Salud. Lamento lo que le pasó porque es una mujer muy buena, muy trabajadora. Este barrio ya no es lo que era. Antes solíamos tomar mate en la vereda. Ahora hay que estar encerrado y acompañar a los chicos adonde vayan”, relató.

En el Centro de Salud operaron a Hernández, pero no pudieron sacarle la bala de la pierna. Si bien su vida no corría peligro, los médicos se dieron cuenta que el proyectil estaba alojado en una zona sensible y prefirieron no tocarla. Cuando despertó, le pidieron que hiciera reposo absoluto.

“Siempre vemos pasar gente que no conocemos en autos y motos por la zona. Hace unos cuatro años se hicieron esos barrios nuevos y comenzó la inseguridad. Acá se empezó a vender mucha droga, y ese es uno de los grandes problemas”, analizó Carolina, una vecina que prefirió no dar su apellido por miedo.

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