Eleonora Wexler: “Me doy mimos que me hacen bien, como que…”

A pocas semanas de regresar a la ficción con Amar después de amar, protagoniza el estreno de Amateur con un personaje intrigante. Mamá y diosa, comparte sus vivencias con su hija adolescente y cuenta cómo cuida su estética.

843   3/12/2016 Gastón Banegas

De exquisita silueta y amplio recorrido artístico, Eleonora Wexler (42) retorna al cine con el estreno de Amateur, un filme policial y de suspenso donde, una vez más, deleita interpretando a una mujer de armas tomar. Mamá de Miranda, que es casi adolescente, finaliza el año con un protagónico en la pantalla grande a pocas semanas de regresar a la tele con Amar después de amar, la nueva ficción que Telefe pondrá al aire.
–Te tocó otro personaje fuerte, intenso como los que solés hacer.
–Por algo me tocan también, ¿no? Por lo general, me tocan personajes intensos.

 


–¿Sos una mujer intensa?
–Eleonora tiene bastante intensidad. Por suerte, la canalizo por el lado de la ficción. En la actuación canalizamos a la investigadora privada y a la mujer de armas tomar, todo junto.
–Las salidas, incluido el teatro, son caras… pero el cine pasa por un buen momento, ¿eso fue un motor especial a la hora de aceptar tu lugar en este filme?
–No, eso no me modifica en nada. Hay días que hay promociones. Si sacás por Internet, tenés un 35 por ciento de descuento. También hay 2 x 1, tenés muchas opciones para acceder. Uno quiere que las películas nuestras funcionen porque eso hace que la industria siga generando más y más trabajo para todos. Lo que pasa con las salas es otro tema. De hecho, esta peli se estrena en el Gaumont. Son cosas políticas, otro tipo de manejos, nosotros no tenemos acceso ni poder de decisión. Salvo que yo haga mi propia película, y así me podría enterar de cómo se manejan las cosas. Sí puede haber un replanteo acerca de qué manera poder apoyar al cine argentino para que determinadas películas puedan durar más tiempo, estén en salas más chicas o tengan su espacio sin que vayan la cantidad de espectadores que tienen que ir para que, supuestamente, no las saquen.


–¿Qué lectura hacés como actriz del éxito cada vez más grande que tienen las ficciones extrajeras?
–Hay mucha ficción extranjera y, evidentemente, no fue el caso de Educando a Nina, pero en este momento la gente se vuelca mucho a esas propuestas. Hay que hacer un replanteo, creo que es un llamado de atención, también. ¿Qué pasa con nuestra televisión, que la gente se vuelca a ver las novelas extranjeras? Está viniendo mucho lo de las plataformas digitales, eso va a cambiar muchísimo las cosas porque llega a todos lados, y tener esa posibilidad es muy bueno.
–En el adaptarte a las nuevas modas, ¿en tu caso incluyó el Twitter y otras redes sociales?
–Lo uso más que nada para promocionar lo que estoy haciendo. Podés tomarlo como una herramienta de trabajo que te ayude o no. Creo que realmente ayuda. En este momento las redes sociales tienen mucha posibilidad, es lo que más llega en este momento, es rapidísimo. Tomé la determinación de no estar pendiente todo el tiempo pero sí de promocionar mi trabajo. Obvio que chusmeo fotos de otros. No sólo de colegas sino de caballos, paisajes, otro tipo de animales que me encantan.
–Te llevo a tu rol como madre. Tenés una hija casi adolescente. ¿Cómo manejás los cambios que atraviesa?
–Está entrando en la adolescencia. Es una chica de armas tomar, es potente. Es una muchacha hermosa porque todavía sigue siendo una nena pero con todo su despertar, todas sus hormonas y su cuerpo actuando. Es muy bello verla crecer. Es una nena sana, súper frontal que me enseña cosas a mí. Aprendo con ella. De hecho, cuando le tengo que pedir perdón por algo, lo hago. Y ella también lo hace conmigo cuando es necesario. Cuando nos damos cuenta de que nos equivocamos, nos pedimos perdón. Tenemos mucho diálogo, y eso para mí es muy importante.
–¿Te preocupa que esté entrando en una etapa difícil?
–Sí, claro que sí. Viendo todo lo que pasa, lo que está sucediendo, me preocupa. Como veo a los adolescentes, nosotros tenemos que adaptarnos mucho a un mundo muy diferente. De cuando yo era chica, nada que ver, es otra historia desde la tecnología, desde cómo se relacionan, tienen otra libertad, todo es muy diferente. Me preocupa el tema de las salidas, del alcohol, de las drogas. La cuestión está en hablar mucho, en comunicarse, contar que uno vivió determinadas cosas.
–Tiempo atrás tu hija te planteó que quería ser actriz, ¿qué pasó después?
–No me dijo más nada del tema. Ahora dice que el año que viene quiere bailar, hacer hip hop. Igualmente, por ahora, sigue con su placer y su pasión, que son los caballos, con la equitación. Está totalmente dedicada a eso, a fondo. Le gusta todo lo que tiene que ver con el aire libre. No veo que le guste mucho la actuación, pero sí cantar. De hecho lo hizo en el colegio hace pocos días, un dúo hermoso con una compañera. No sé para dónde va a ir.
–¿Te presentó algún noviecito?
–Nooo, por favor, ¿de qué me estás hablando? Me dice que no le gusta nadie, pero no le creo mucho. Charla mucho conmigo pero me dice que algunas cosas le dan vergüenza hablarlas, me lo recontra aclara. Pero no le investigo nada, la dejo tranquila. Pero sospecho que algo debe haber y está bien, las hormonas están a full.
–¿En qué etapa estás como mujer?
–Me siento muy plena, bien, tranquila, muy acompañada por amigos. Soy muy familiera, estoy contenta con mi trabajo. Estoy bien como estoy, no tengo necesidad de ninguna otra cosa.
–¿Los cuarenta fueron bisagra?
–No, fueron un transitar más. Creo que hay otras cosas que hicieron bisagra. No considero que los cuarenta me hayan marcado. Cuando era más chica tenía la idea de que la actriz debía estar toda tapada, que ese era el concepto de seriedad. Y ahora me muestro como soy yo, como me gusta que así se vea. Sí me siento más segura de mí con mis cosas lindas y con mis partes que no me gustan tanto en cuanto a la imagen. Y trato de ser lo más integrada conmigo posible, de no vender algo que no soy. Me gusta verme bien, soy coqueta aunque no al extremo. De hecho, a veces me da fiaca tener que ir a peluquería o estar arreglada. En el día a día me encontrás de joggineta y pelo atado. Me gusta comer sano, hacer deporte, estar al aire libre. Me hago mimos. Por ejemplo, me gustan los masajes y viajar. Esas cosas me hacen bien al espíritu y, supongo, eso se ve reflejado en todo.

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