Tragedia aérea

Por indicación médica, el copiloto no debía volar el día de la tragedia

Según informó la Fiscalía, Andreas Lubitz tenía baja médica y se lo ocultó a la aerolínea. Los investigadores encontraron un certificado médico roto en varios pedazos durante los allanamientos a su vivienda.

141   27/03/2015 Gastón Banegas

 

Andreas Lubitz, el copiloto de Germanwings acusado de estrellar a propósito su avión con 150 personas a bordo, estaba de baja médica el día del accidente y se lo ocultó a la compañía, reveló hoy la Fiscalía Düsseldorf tras registrar su vivienda.

Los investigadores que registraron su departamento de Düsseldorf durante cuatro horas encontraron el formulario completo y firmado de baja médica, roto en varios pedazos. Aunque no dieron detalles sobre el contenido de la computadora, la caja de cartón y las dos bolsas plásticas repletas de papeles que requisaron, voceros de la policía aseguraron que no se encontró una carta de despedida.

Agentes e investigadores de policía tras el registro en el apartamento en el residía el copiloto de Germanwings Andreas Lubitz en Düsseldorf. (Reuters)

Lubitz estaba en tratamiento por depresión en la Clínica Universitaria de Düsseldorf, según fuentes del diario Tagesspiegel.

Además, las autoridades aéreas alemanas confirmaron que en la licencia de piloto de Lubitz figuraba la sigla “SIC”, que indica que está sometido a revisiones médicas periódicas. Según el diario alemán Bild, uno de los primos de Lubitz reveló que el joven copiloto estaba en tratamiento psiquiátrico y medicado por depresión hasta el día de la tragedia.

No quisieron informar ni dar detalles sobre qué tipo de enfermedad. La fiscalía dice que va a ir informando a medida que avance su trabajo. Pero se llamó a un grupo de psicólogos para analizar el acta del piloto en el Ente de Aeronavegación de Alemania en Braunschweig, donde figura la sigla SIC. Esto sería un indicio de que la enfermedad podría ser psíquica.

Por esta misma causa, Lubitz habría retrocedido una y otra vez en su entrenamiento como piloto, al punto que tuvo que interrumpirlo durante más de medio año en 2009. Además, tenía problemas de pareja con su novia, con quien solía dar largos paseos a pie por los senderos de su ciudad natal, Montabaur. Llevaban siete años juntos, pero rompieron hace unos dos meses.

A causa de su inestabilidad emocional y el consecuente fracaso en su preparación como piloto, Lubitz trabajó primero como auxiliar de abordo. Según Bild, por servir jugos de tomate, algunos colegas pilotos le habrían puesto el apodo burlón de “Andy tomate”. Logró su objetivo en 2013 y era piloto desde septiembre de ese año, teniendo acumulados unas 630 horas de vuelo.

Un patrullero bloquea la calle donde el copiloto Andreas Lubitz tendría su casa en Düsseldorf./AP

Entretanto, cada vez más líneas aéreas en Europa anuncian que impondrán la presencia de un mínimo de dos personas en la cabina de mandos de los aviones. Carsten Spohr, presidente de Lufthansa, declaró en cambio que hay que analizar las medidas a tomar antes de actuar.

Según se difundió en medios alemanes, los pilotos de la compañía aérea son sometidos regularmente a controles médicos, pero una vez que obtienen su licencia se terminarían los exámenes psicológicos. Sí existe un seguimiento de la conducta general de los pilotos y una recomendación a los colegas a reportar cualquier situación extraña.

Mientras en la prensa se van conociendo cada vez más detalles sobre los antecedentes de Lubitz, el sindicato de pilotos Cockpit (que antes del accidente estaba en conflicto laboral con Lufthansa y Germanwings) llamó a no llegar a conclusiones apresuradas sobre los motivos del accidente.

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