“¿Qué me mirás, gato, vigilante?”: más insultos, agresiones y todo lo que no se vio de la noche del escándalo de Jorge Sampaoli

1288   27/12/2017 Sebastian Gomes

La noche de Jorge Sampaoli con los agentes de tránsito fue mucho más intensa que lo que pudo observarse en el video que dio la vuelta al mundo. La cronología de lo sucedido indica que el exabrupto del entrenador del seleccionado argentino no abarcó sólo los 54 segundos de la grabación casera y hubo más insultos y más “agresiones” por parte del DT de la Selección Argentina.

El estallido del santafecino además incluyó un intento de agresión a una funcionaria, el agravio a distintos agentes de tránsito, un pedido en malos términos para que le devuelvan la licencia de conducir al preparador físico Jorge Desio y un intento de sortear las vallas y salirse del control de tránsito por parte del auto en el que se trasladaba, de acuerdo con La Nación.

En las últimas horas Sampaoli, el personaje más famoso de la humilde Casilda, volvió a situar el nombre de esta localidad de 35 mil habitantes en los medios de todo el planeta. De inmediato, una filmación casera, tomada desde otro auto, expuso la peor cara del entrenador de en la madrugada del último domingo, cuando regresaba del casamiento de su hija Sabrina. “¡Boludo, ganás 100 pesos por mes, gil!”, fue el grito a un agente en medio de un control nocturno de tránsito. El hecho sería apenas el inicio de una noche de furia.

Del operativo que se localizó apenas a 50 metros de la plaza principal participaron seis policías y siete agentes de tránsito distribuidos en ambos sentidos del boulevard Ovidio Lagos al 1800. Junto con ellos se situó Federico Censi, el secretario de Prevención y Seguridad Ciudadana de la ciudad, a cargo de comandar los controles. Sampaoli y sus allegados regresaban de “Los Monarcas”, un salón de fiestas ubicado en la ruta 33. El destino era el hotel Cuatro Plazas, donde se alojaba el entrenador y parte de su cuerpo técnico.

 

Al arribar a la zona de control dispuesta por el municipio comenzaron los problemas. En el Ford Focus con patente AA834RM iban ocho personas, cuando en realidad tiene capacidad para cinco, como máximo, dado el número de cinturones de seguridad que tiene el auto. Los agentes municipales advirtieron esta irregularidad y le pidieron a la conductora del auto (varios testigos aseguran que era la novia de Sampaoli) que haga descender a algunos de sus acompañantes.

Al escuchar el pedido de los oficiales, el director técnico bajó de la parte trasera del auto y, ante el incomprensible enojo por tener que caminar apenas tres cuadras, lanzó la polémica frase al inspector Miguel Casatti: “¡Boludo, ganás 100 pesos por mes, gil!”. Esto resultaría, en definitiva, el inicio de varios minutos de locura. Primero, con un intento por sortear el control. Tras unas vallas aguardaban cinco coches y el auto que llevaba al casildense trató de evadirlas. Gustavo Sanabria, otro de los inspectores, debió contenerlos y marcarles con su linterna el camino para que volvieran a su lugar.

 

Al bajarse del vehículo, el maltrato del entrenador también se extendió a una funcionaria que estaba colaborando en el operativo. Varios testigos aseguran que fue de “muy malos modos”. Mientras el DT iba de un lado a otro, el control a la conductora del Ford Focus arrojó una alcoholemia de 0,17 (0,50 es lo permitido). Si bien el auto continuó su camino hacia el hotel, el centro de atención siguió en Sampaoli, que a su vez le gritó a otro inspector: “¿Qué me mirás, gato, vigilante?”.

Se labraron 10 actas de infracción y una de ellas correspondió a Jorge Desio , el preparador físico del seleccionado nacional, quien iba con su esposa y otra mujer a bordo de una camioneta Fiat Toro. El control indicó que la alcoholemia era de 0,85. Si bien Desio siempre se mostró cortés con los agentes, se le retuvo la licencia de conducir.

No obstante, al notar el inconveniente con su colaborador, Sampaoli volvió a escena. Un inspector que prefirió resguardar su identidad aseguró a La Nación que el DT le solicitó de mala manera: “¡Devolvéle la licencia a Jorge!”. El pedido, claro, tuvo una respuesta negativa. “Puedo dar fe de todo lo sucedido porque varias de las personas que estuvieron trabajando en el control de tránsito me lo contaron”, explicó Walter Britos, Secretario General del Sindicato de Municipales de Casilda.

 

Una disposición municipal de esta ciudad indica que en estos casos, quienes estén en infracción pueden derivar la conducción del auto a otra persona que se encuentre en condiciones de manejar. Inclusive, pueden solicitarlo con un llamado telefónico a un familiar o amigo.

De no conseguirlo, el jefe del operativo puede conceder un permiso para que un inspector traslade el auto al domicilio indicado. Censi autorizó al inspector Gustavo Sanabria a llevar a Desio hacia el hotel. Los agentes aseguran que “no hubo excepciones por ser personas del ambiente público” y que apenas 30 minutos después de lo sucedido con Desio obraron de la misma manera con un joven que vivía a dos cuadras de la plaza principal.

 

Los agentes encargados del control no labraron infracción ni acta alguna en relación al auto en el que se trasladaba Sampaoli. Censi negó un pedido de coima y confirmó que el propio entrenador albiceleste lo llamó a su teléfono personal, en la tarde de Navidad, para ofrecerle sus disculpas.

El DT también solicitó el teléfono de Casatti para comunicarse. “De todos modos, este tipo de reacciones claro que nos molestan”, resaltó Censi. “Sampaoli tiene un carácter fuerte. En este caso fue agresivo verbalmente y no fue buena su manera de actuar”, añadió Hugo Dichiara, director de Tránsito.

 

“Una vez que llegó, Sampaoli aquí se comportó de manera adecuada”, confiaron desde el hotel Cuatro Plazas. En ese lapso de la madrugada, hubo un pedido de perdón al inspector que trasladó a Desio. Si bien Sampaoli admitió su error en un comunicado después que el infortunio recorriera el mundo, en Casilda parece no alcanzar y los inspectores involucrados esperan por una “disculpa sincera”.

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