Atletico quiere seguir escribiendo su maravillosa historia en las copas

484   10/11/2017 Lopez Jorge

Están los que creen que el trabajo ya está hecho y que lo que pueda venir después es un regalo del cielo. Están también los que coinciden con la primera parte de la idea pero que a su vez aclaran que el cielo no le ha regalado nada a Atlético, sino que fue Atlético el que comenzó a construir un nuevo capítulo de gloria y cuyo final de obra desea presentar cuando la final de la Copa Argentina sea un hecho concreto.

Rosario Central es el rival en la semifinal, desde las 20, en Formosa. Es hoy Central la mosca en la sopa que el “Decano” ya supo espantar el sábado pasado en Rosario mismo, por la Superliga. Allí ganó, y ganó donde nunca antes lo había hecho. “Pero ahora seremos dos equipos diferentes”, razonaron fuera del grupo que despegó ayer pasado el medio de Tucumán. “¿Y eso qué?”, respondió el plantel, con la convicción de que el de hoy será el más lindo de todos.

Si hay algo que Atlético dispone de a kilos es fuerza mental. Corazón. Porque en Rosario, valga la redundancia, ganó el partido más importante de los dos. Fue el primero, el moral, el que deja secuelas. El que marca. Y más, tratándose de un club que viene a los tumbos en la Superliga y que sostiene a su DT por lo hecho en la Copa, donde va por su cuarta final consecutiva. Que no es poca cosa.

“Quedó demostrado que por más que juegue quién juegue el equipo no desentona. Y eso es lo importante. Hay un grupo bárbaro. Todos podemos jugar. Y ganar”, lo dice Favio Álvarez, el cerebro de un “Decano” que jamás soñó con estar tan cerca de jugar la Libertadores en años consecutivos. “Los sueños están para ser cumplidos. Estamos a un paso”, reconoce el cordobés.

UN PELIGRO. Ruben es la mayor carta ofensiva de un Central que puede construir la victoria con sus goles.

En su centro y recuperado para el duelo de hoy, Cristian Lucchetti analiza la panorámica. No ve de antemano vencedores ni vencidos, ni un triunfo moral. “Los dos nos jugamos mucho. Este es un torneo aparte de la Superliga y los dos llegamos motivados. No creo que tengamos ventaja ni desventaja. Central tiene jugadores de jerarquía. Tenemos que estar a la altura”, elogia el mendocino y le resta importancia a la tensión extra con la que Central jugará está noche. Porque si pierde, adiós a Montero.

“Es difícil para los dos. Tenemos que matar un poco la ansiedad de los primeros 20 minutos y a su vez sentirnos ganadores, siendo inteligentes. Aquí no se puede especular ni esperar a ver qué hace el rival”, sostiene “Laucha”. Y si de momentos vitales se trata, Álvarez agrega: “ellos se juegan todo, por eso nosotros tenemos que tener la tranquilidad de saber que venimos haciendo bien las cosas y que podemos seguir así”.

Atlético y Central son la teoría del contraste. Uno empezó de cero el semestre con un plantel prácticamente renovado que fue conociéndose a medida que pasaron los partidos, las alegrías; las decepciones. El otro, en cambio, no varió demasiado y se reforzó con futbolistas de renombre. Entonces, la lógica diría que al segundo le fue mejor que al primero. Resultó todo al revés. Es Atlético el que creció y Central que el apenas resiste por esas tres victorias en la Copa, ante Riestra (2-1), Boca (1-0) y el épico 3-2 a Godoy Cruz.

“Queremos jugar la final de la copa, la Libertadores. Lo conseguiremos jugando concentrados, sin esperar ni ver lo que ellos pueden hacer”, opina Álvarez, asumiendo que Central será, independientemente de los números, un enemigo peligroso. “Debemos ser ordenados”, agrega.

Abanderado de la “ley del ex”, verdugo del club donde surgió como futbolista, Gervasio Núñez imagina al “Canalla” moviéndose con ese elefante llamado presión. “Ellos se juegan mucho. No vienen ganando y un técnico que se juega la última ficha. En cambio nosotros venimos ganando, bien de la cabeza. Puede ser una ventaja”.

Ventaja o no, Atlético está listo. La gloria es su destino.

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