La nueva Bombonera, incluye estadio para 140.000 hinchas, en una isla y junto a Puerto Madero.

2495   24/10/2017 Lopez Jorge

Hubo una vez un visionario presidente de Boca que se propuso hacer un estadio para 140.000 personas, llegó a construir los pilotes sobre los que se elevarían las colosales tribunas y hasta puso una fecha de inauguración.

No, no se trata de Daniel Angelici y la idea de una nueva Bombonera que hoy está parada, sino de Alberto J. Armando y un megaproyecto que se llamó Ciudad Deportiva, funcionó en los años 60 y 70 en siete islas pegadas a lo que hoy es Puerto Madero y que, como última etapa de la obra, con fecha 25 de mayo de 1975, se proponía estrenar el llamado Gran Estadio de Boca. “La gente en aquel entonces no reaccionó como ahora con esto del mito o el templo”, reflexiona Jorge Bitar, histórico dirigente del club que trabaja con la mutual de ex jugadores. Pero lo que hoy parece un disparate, ayer fue una realidad.

En 1964, el Congreso de la Nación sancionó una ley que otorgaba al club 40 hectáreas de tierra ubicadas a la orilla del río, desde la Costanera Sur hasta la prolongación de Humberto Primo, para llevar a cabo las obras en un plazo de diez años. Para financiar el proyecto se comercializaron títulos pro-patrimoniales que a cambio prometían rifas con premios tentadores, desde autos último modelo hasta inmuebles. Los precios eran bastante elevados pero el hincha hizo el esfuerzo y se vendieron 200.000.

La vista de lo que fue la vieja Ciudad Deportiva.

La vista de lo que fue la vieja Ciudad Deportiva.

“El que más ilusión tenía era Armando, pero la gente estaba muy entusiasmada con la idea del estadio nuevo”, comenta Antonio Rattin, una de las glorias del club, quien añade además que muchos jugadores participaban de la venta y promoción de los bonos. Lo cierto es que Boca consiguió más dinero de lo esperado, la Ciudad Deportiva creció en tiempo récord y parecía tener un futuro próspero. Sin embargo, faltaba aún lo más importante: construir el coloso para 140.000 xeneizes.

La promesa de Armando tenía fecha de inauguración, pero a comienzos de los 70 los precios ya no eran los mismos que estaban contemplados en el presupuesto, el proyecto se estancó y los plazos no se cumplieron. A Boca tuvieron que darle una prórroga de cuatro años para completar los trabajos y luego se decidió excluir la cancha de los planes originales. Boca no tenía estadio y el predio entró en un estado de abandono. “Fue una obra producto de la imaginación de un visionario como Armando. Pero desgraciadamente este país se comió muchos proyectos como el suyo”, contó Antonio Alegre, presidente xeneize entre 1985 y 1995, después de que en su gestión el gobierno le terminara cediendo los terrenos al club y con su venta pudiera superar la peor crisis de la historia boquense.

Hoy, ahí a un lado de Puerto Madero, sobre la avenida España, no hay ninguna tribuna para 140.000 hinchas. Tampoco se llegan a ver esos famosos pilotes sobre los que se iban a elevar. Apenas asoman unas fuentes futuristas para los años 60 y 70 y el techo rojizo de la confitería Neptuno. Y sólo una persona de seguridad aguarda en una garita y sale a interceptar a quien se acerque al viejo puente de acceso. Los árboles y los pastos crecieron como en un pueblo fantasma y fueron escondiendo lo que fue a la Ciudad Deportiva de Boca, el sueño del Gran Estadio y el primer intento de jubilar a la Bombonera.

708

LE PUEDE INTERESAR
COMENTAR
ÚLTIMAS NOTICIAS