Peligro en Argentina: sustancia de corte de cocaína “pudre” la carne a los adictos

908   30/01/2017

En octubre de 2016, la revista de la Sociedad Argentina de Hematología publicó un estudio clínico a cargo de las doctoras María Elisa Maciel y Karen Duranona (dos especialistas del Hospital J.R Vidal de la ciudad capital de Corrientes).

El trabajo se tituló “Agranulocitosis adquirida: planteos diagnósticos”. El estudio definió a la patología como “un síndrome clínico-hematológico asociado a manifestaciones infecciosas severas”, con una baja de las defensas a causa del descenso de los neutrófilos, el principal tipo de glóbulos blancos en la sangre.

La agranulocitosis, también conocida como neutropenia, es una enfermedad de origen principalmente farmacológico, provocada por la ingesta de substancias. La enfermedad puede ser mortal, aunque puede ser aliviada si se interrumpe el consumo de la droga que la causa. Su consecuencia más extrema, tras síntomas como fiebre alta, es la necrosis de las células. Las lesiones pueden verse en nariz y orejas, también en mejillas. La cara del paciente, en cierto punto, se pudre.

El estudio correntino de las doctoras Maciel y Duranona se centró en el caso de un hombre de 43 años, un consumidor frecuente de cocaína que había visitado el hospital Vidal tras sufrir episodios de fiebre por las noches, entre otros síntomas. Con los días, la fiebre aumentó, con picos de 39 grados. Un test descartó la posibilidad de HIV, hepatitis B, Chagas y otras enfermedades infecciosas. Así, comenzaron a tratarlo con penicilina. Sin embargo, la fiebre persistía. Mientras tanto, sus estudios de sangre presentaban valores altamente irregulares: una úlcera ya estaba presente en su nariz.

El paciente terminó internado para luego recibir el alta. El diagnóstico fue, inequívocamente, agranulocitosis; los análisis de sangre eran las pruebas necesarias para decirlo. El paciente, un artesano y pintor con una vida trashumante, apenas asistió a una sola consulta tras recibir el alta. No continuó el tratamiento; las doctoras Maciel y Duranona intentaron contactarlo sin éxito.
Los especialistas señalaron al consumo de cocaína como el factor que disparó la enfermedad: la adulteración de la substancia era el principal problema. Luego de tratar casos similares, todo apuntó a que el responsable era: el levamisol.

Empleado como desparasitante tanto en perros y gatos como en ganado bovino, el levamisol hasta había sido usado como inmunomodulador para tratar diversos cánceres en Estados Unidos hasta su prohibición para uso humano debido a efectos secundarios indeseados. Con respecto a su aplicación para cocaína, médicos de todo el planeta, incluidos especialistas de la prestigiosa Mayo Clinic de Nueva York, estudiaron con resultados concluyentes las graves patologías que provoca.

Los narcotraficantes lo emplean para cortar droga por dos motivos. El primero es el efecto que el levamisol tiene sobre la dopamina en el cerebro humano, algo que incrementa el subidón que produce inhalar una dosis. El segundo es netamente estético; la substancia tiene un brillo particular que ayuda a mejorar el aspecto cristalino del producto.

Hoy, la alerta está mucho más cerca de lo que parece. En Uruguay, datos oficiales publicados este mes en el diario El País apuntaron que el levamisol estuvo presente en seis de cada diez muestras incautadas, de acuerdo a un estudio del Instituto Técnico Forense, con tres casos graves de necrosis en orejas y cara tratados por el Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina en Montevideo.

La Junta Nacional de Drogas del país vecino ya había lanzado una advertencia a consumidores en agosto del año pasado con respecto a la presencia del desparasitante. También fue detectado en Chile, con un estudio del Instituto de Salud Pública que arrojó presencia en 4,13% del total de las muestras de cocaína.

Para la Policía Federal Argentina, el levamisol es una marca clásica del gran jugador histórico del narcotráfico latinoamericano: Colombia, con un derrotero de exportación hacia Europa y Estados Unidos que evita en buena parte el mercado argentino.

El mapa del levamisol presente en la cocaína se vuelve el mapa de la cocaína mismo. Históricamente, la droga que se consume en Argentina provino de Perú y Bolivia, países que no emplean levamisol en sus mezclas, al menos en teoría. Sin embargo, la alta presencia de polvo con desparasitante en Uruguay y la correspondiente alerta del Gobierno a los consumidores habla de un cambio de geopolítica narco que tiene que ser analizado.

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